27 noviembre 2011

¡Garbo habla!

Hollywood ha vivido pocos terremotos como el del paso del cine mudo al sonoro (las talkies, que decían en la época), ocurrido entre 1927 y principios de la década de los 30. En un clima de crisis económica muy profunda, los estudios de cine tenían que reconvertirse por completo para adaptarse al nuevo mundo abierto por "El cantor de jazz", y por el camino se quedaron estrellas cuyas voces no pasaron el corte de las nuevas normas para ser un gran nombre en Hollywood. Esa época, que cuenta un musical clásico como "Cantando bajo la lluvia", en "The Artist" se refleja, precisamente, a través de una película muda, o muda en su 98%, y que tiene sus deudas con la cinta de Stanley Donen.

Es interesante leer esta historia de "The Hollywood Reporter" no sólo sobre las dificultades de sacar adelante una película en blanco y negro, y muda, en 2011, sino también de cómo, desde su triunfal estreno en el pasado festival de Cannes (ensombreciendo hasta a títulos como la eventual Palma de Oro, "El árbol de la vida"), se ha convertido en una de las favoritas de cara a las próximas nominaciones a los Oscar. Su condición de homenaje a todas aquellas películas y a la gente que ayudaron a construir Hollywood como la "fábrica de los sueños", y el hecho de estar rodada en muchos de aquellos platós clásicos de Los Ángeles, va a ser de gran ayuda, sin duda, eso y que su distribuidor en Estados Unidos, el todopoderoso Harvey Weinstein, ha logrado construir un interesante efecto boca a boca al llevar la cinta a todos los festivales que ha podido (incluidos Telluride, San Sebastián, Toronto. Nueva York y hasta el de los Hamptons) para crear anticipación entre el público y entre la academia de Hollywood. Los pases que se han hecho para sus miembros han sido de los más repletos de lo que llevamos de temporada de premios.

En lo más básico, "The Artist" es una película bastante sencilla; George Valentin es una gran estrella del cine mudo de aventuras, a lo Douglas Fairbanks, que conoce a una aspirante a actriz de casualidad en un estreno. Con la llegada del sonoro, la carrera de uno entra en decadencia mientras la de la otra sube como la espuma, y todo se cuenta con muchos toques de humor, una banda sonora muy de película de los 30 (aunque también utiliza parte de la de "Vértigo", como el piloto de "American Horror Story". Bernard Herrmann siempre fue un grande) y un perro robaescenas que deja a Eddie, el perro de "Frasier", casi a la altura del betún. Es un crowd-pleaser, que dirían los anglos, de libro, y tiene también algunos juegos con el sonido realmente interesantes.

Eso sí, la película no sería lo que es si no fuera por su protagonista central, Jean Dujardin, una estrella de la comedia en Francia que aquí atrapa perfectamente las cualidades de aquellas primeras estrellas del cine y que a veces recuerda muchísimo a Gene Kelly. Dujardin transmite a la perfección todo el viaje de Valentin desde la cima hasta el infierno y de vuelta a la redención, y si no fuera porque sabemos que nació casi cincuenta años después de la época de Fairbanks y Mary Pickford, pensaríamos que es un actor del Hollywood de los años 20 trasplantado a la actualidad. Va a ser muy interesante seguir la carrera de "The Artist" a lo largo de esta temporada de premios, porque desde luego apunta a llegar bastante lejos.

P.D.:  El título viene del eslógan con el que se promocionaba "Anna Christie", la primera película sonora de Greta Garbo. Luego, cuando se estrenó "Ninotchka", llegaría otro gran lema de la historia del cine: "Garbo ríe".

Música de la semana: Muchas series estadounidenses se han ido ya de hiato navideño, pero algunas inglesas siguen en emisión. Entre ellas, "Misfits", que ha introducido algunos cambios en su tercera temporada que no han sido acogidos del mismo modo por los fans. La serie destaca, entre otras cosas, por tener una banda sonora realmente interesante, con "Echoes", de The Rapture, como tema principal.
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