24 noviembre 2011

Seis temporadas y una película



A veces, resulta muy fácil olvidar el lado industrial y de negocio de la televisión. Basta con que nuestra serie favorita sea cancelada o desaparezca sin mayor explicación, y sin fecha oficial de regreso, de la programación de midseason de su cadena para que las decisiones que toman unos señores trajeados en sus oficinas del piso 30 de un edificio en Manhattan nos afecten de un modo muy personal. Si eres fan, resulta muy complicado tomar distancia e intentar buscar la lógica de esos movimientos, una lógica que, muchas veces, es perfectamente entendible desde el punto de vista del mero negocio. Cosas como la supervivencia durante cinco temporadas de "Chuck" o la resurrección para una segunda (y última) de "Jericho" son excepciones siempre loables a esa lógica, series cuyos fans y los intereses de los estudios que las producen (eso no tenemos que olvidarlo nunca) desafiaron al destino que las cifras de audiencia les tenían reservado.

El caso actual más fascinante de fandom siempre dispuesto a hacer ruido en Internet cada vez que su serie parece estar en peligro es el de "Community". Muy probablemente sea una de las comedias con el público más deseado de toda la parrilla televisiva estadounidense; mayoritariamente joven, con cierto nivel cultural, urbano, muy fiel y rápidamente dispuesto a cantar loas a la serie en cualquier momento, un público que es el que siempre buscan los anunciantes. Además, la crítica está casi en pleno de su lado y cada vez que los Emmys y los Globos de Oro se olvidan de ella, es la que encabeza todas las listas de los olvidos más clamorosos. Pero todo eso no es suficiente para que su audiencia suba, porque es baja hasta para los estándares de la NBC. Las campañas por Twitter (inspiradas por el cachondo vídeo de arriba) están muy bien para crear ruido y dar visibilidad a la serie, pero casi nunca son suficientes para llevar nuevos espectadores a la comedia. De hecho, ampliar su audiencia ya no es algo que esté en las manos de Dan Harmon y compañía con "Community" en la tercera temporada.

La serie siempre ha sido más exclusiva que inclusiva, sus juegos de referencias, homenajes y metacomentarios no son aptos para un público masivo y, la verdad, está un poco en el mismo punto en el que se encuentra "Fringe" en la cuarta temporada, uno en el que un espectador que pille un capítulo suelto no tiene ni idea de qué está pasando ahí, o si la tiene, pierde todas las sutilezas y el valor añadido que tienen los espectadores que las siguen desde el piloto. Desengañémonos, "Community" no va a conseguir más audiencia nunca y, de hecho, ni siquiera quiere llegar a un público más amplio. Si lo quisiera, se dejaría de menciones sobre "Bitelchús" que llevan saliendo de fondo tres temporadas hasta que alcanzan la resolución del gag, algo que te garantiza el amor incondicional de tus fans y los más encendidos elogios de los críticos, pero que escapan a los espectadores no habituales claves para la supervivencia de una serie.

No se puede criticar a la NBC por relegar al banquillo a una de sus series con menor audiencia para probar alguna de sus series de midseason. Desde el punto de vista del negocio, no se puede. La cadena tiene nuevos jefes y está en una situación realmente desesperada, así que algo tienen que intentar. ¿Que ese movimiento es muy impopular entre la blogosfera? Por supuesto. ¿Que seguramente le saldrá el tiro por culata y desearán no haber enfadado a los pocos pero fieles fans de la serie? Es bastante probable. También es muy probable que la salvación de "Community" dependa de lo mismo de lo que depende el futuro de "Fringe", que no es otra cosa que los intereses que tengan Sony y Warner, respectivamente, y si la NBC y Fox sienten que pueden darles una oportunidad para que les presenten unas ofertas para sus renovaciones que no puedan rechazar.

Cuando una serie tiene vocación minoritaria, no podemos sorprendernos de que esté siempre en la cuerda floja. "Community" tiene el mismo desprecio por el espectador medio que David Simon, y su sino es atraer audiencias de nicho, fieles y ruidosas, pero pequeñas. Que sí, que es triste que "Dos hombres y medio" sea la comedia más vista de la televisión estadounidense y "Community" prácticamente esté en las antípodas en ese sentido (y en calidad, claro), pero es lo que pasa cuando una serie apuesta por el mínimo común denominador y otra busca algo más original. Duele, pero hay que asumirlo. Como dijeron los jefazos de la CBS cuando trasladaron "The Big Bang theory" a los jueves, esto no es una obra de caridad.
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