24 abril 2008

El archienemigo

ALERTA SPOILERS: Como no sé si estaréis al día con la segunda temporada de "Héroes", incluso aunque terminara en diciembre, os aviso de que aquí se discutirá un aspecto muy concreto de sus episodios finales.

Todo superhéroe necesita un archivillano. En la película "El protegido" (imprescindible para cualquier fan de "Héroes") se explica esta circunstancia a la perfección cuando el personaje de Samuel L. Jackson, con sus huesos de cristal tan propensos a las fracturas, le dice al de Bruce Willis, que sobrevive ileso e intacto a un accidente de tren: "En los comics, ¿sabes quién es el archivillano? Es el contrario exacto del héroe". Todo superhéroe necesita un archivillano, alguien tan poderoso como él, a ser posible más inteligente y malvado y retorcido, que ponga el equilibrio en las tramas, el picante del peligro, que haga que el héroe se enfrente a sus peores demonios para poder vencerlo y, en el proceso, salga reforzado. Todo Sherlock Holmes necesita su Moriarty, igual que Superman necesita la kryptonita para recordarnos que, pese a todo, es vulnerable.

"Héroes" es un cómic en televisión. Tiene a sus superhéroes intentando averiguar quiénes son y aprendiendo a dominar sus poderes, y necesita un archivillano a un nivel superior, alguien que parezca invencible y que haga planear una verdadera sensación de riesgo sobre todos los personajes. Sylar era ese enemigo en la primera temporada y, en la segunda, Adam apuntaba muy buenas maneras. Pero en esos últimos episodios introdujeron también algo que tiene la capacidad potencial de dinamitar toda la serie desde dentro y hacerla implosionar con aún más fuerza que la escotilla al final de la segunda temporada de "Perdidos": la sangre milagrosa de Adam y Claire.

El falso Takezo Kensei y la animadora de Texas tienen la habilidad de regenerarse y curarse de cualquier herida, por grave que sea (y mientras no sea en la base del cráneo), una cualidad muy interesante para un malo porque hace que el bueno se estruje las meninges pensando en cómo puede destruirlo para siempre. Sin embargo, la Compañía fundada por los padres de nuestros héroes descubre que la sangre de Adam y Claire no sólo obra milagros en sus cuerpos, sino que, mediante una transfusión, puede resucitar a cualquiera. Y así, se acabó el peligro, se acabó la tensión que podemos sentir si el señor Bennett se enfrenta a Adam, por ejemplo, porque un chute de la sangre de su hija arregla cualquier desaguisado. No hay normas para su utilización, ni un plazo de tiempo máximo en el que se debe administrar, ni contraindicaciones, nada. Es la panacea universal. Y la clave para acabar la serie en menos de lo que Starbuck tarda en decir "frak".

La tercera temporada de "Héroes", que no empezará hasta el mes de septiembre, se llamará "Villanos", y nos presentará a varios personajes nuevos que utilizan sus poderes con fines menos elevados, altruistas y honrados que los protagonistas. Tal vez sean la clave para revitalizar la serie, tal vez le den la puntilla definitivamente. La maldad del malo es un indicador infalible de la bondad del bueno (y de la diversión que nos proporciona la serie). ¿Liquidarán ellos a Mohinder?
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