02 abril 2008

El camino está lleno de trampas

Simplemente por el hecho de contarnos algo, una serie o una película nos están engañando. La mera existencia de un narrador implica un sesgo, la adopción de un punto de vista, la decisión entre contar unas cosas, y no otras, y contarlas de cierta manera. Incluso los documentales más imparciales parten de esta asunción, así que en las obras de ficción es incluso más cierto. Sin embargo, sólo algunas obras son tildadas de "tramposas" porque nos sabotean demasiada información, o manipulan y juegan con nuestros sentimientos y nuestra empatía con los personajes, etc.

De las últimas series de las que más se habla en la blogosfera teléfila, "Damages" ("Daños y perjuicios" se llama en España) es la que más veces se ha llevado ese apelativo. Sus responsables optan por una narración fragmentada, alternando diferentes tiempos, que no nos muestra toda la información hasta que ellos lo deciden así. Mantienen de este modo cierta intriga que, si se contara la historia linealmente, probablemente se perdería. Es parecido a lo que está haciendo "Perdidos" a lo largo de toda la serie, y es también marca de la casa de las películas de Alejandro González Iñárritu, muy especialmente en "Amores perros" y "21 gramos". La película que puso en el punto de mira a Christopher Nolan, "Memento", jugaba asimismo con una narración desordenada sólo en apariencia.

La otra manera de tendernos una "trampa" es contarnos las historias desde un único punto de vista, que condiciona la información que recibimos y de qué manera nos llega. "El sexto sentido" y "Los otros" se basan en este principio (incluso "Sospechosos habituales"), y también lo hace "El asesinato de Roger Ackroyd", la novela de Agatha Christie que, en 1926, dio un vuelco al género policíaco tal y como se conocía entonces. En todos esos casos, las "trampas" están ahí para dar un giro sorprendente al final, sorprendernos. Puede ser que las veamos venir, puede que nos pillen de improviso. Lo que está claro es que han de tener algo más tras ellas que les dé consistencia. El engaño por el engaño es un artificio vacío que no resiste ni siquiera el primer visionado. Pero también depende mucho de nuestra percepción, y de nuestros gustos.
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