20 abril 2008

No puedo apartar mis ojos de ti

En casi todas las listas yanquis publicadas al acabar el año sobre los mejores capítulos que habían dejado las series de televisión en esos 365 días, había cuatro episodios que siempre copaban los primeros puestos: el final de "Los Soprano", los finales de las terceras temporadas de "Galáctica" y "Perdidos" y "Blink", de "Doctor Who". Veo perfectamente por qué está incluido en esta lista.

Como ya hemos dejado caer otras veces, "Doctor Who" es una serie por lo general entretenida, siempre con un par de golpes simpáticos y con un protagonista carismático y encantador. Y siempre, también, suele dejar un par de episodios muy buenos por temporada, episodios que o bien implican por completo no sólo al Doctor, sino a todo lo que él representa, o que son pequeños e ingeniosos rompecabezas que no descuidan ni la historia ni el impacto que ésta debe tener sobre los personajes. El caso de "Blink" es todavía más curioso porque el Doctor apenas aparece en él y es un personaje nuevo, Sally Sparrow, quien debe desfacer el entuerto.

"Blink" es una pequeña película de terror de 42 minutos, una película de monstruos (vaya monstruos, unas Gorgonas terroríficas) que juega con el miedo a la oscuridad, a lo que se mueve por el rabillo del ojo, a lo que acecha a tu espalda y tú no puedes ver. Es también un puzzle temporal, un buen ejemplo de cómo contar viajes en el tiempo, a la vez que se burla un poco de los frikis siempre a la caza de mensajes ocultos en los DVDs y de la tecno-jerga utilizada muy a menudo en la ciencia ficción (qué grande eso del "timey-wimey" que hace "ding" cuando hay alguna cosa, así tal cual). Incluso utiliza ese cliché del género de miedo del monstruo del que te es imposible apartar la vista, aunque deberías, y le saca todo el provecho posible.

Además de este capítulo (escrito, cómo no, por Steven Moffat), y teniendo en cuenta que me faltan los tres últimos, los mejores episodios de esta tercera temporada de "Doctor Who" han sido los dos inmediatamente anteriores, las dos partes que lidian con la Familia de la Sangre (a Charles Manson le habría encantado ese nombre) y la estratagema del Doctor de esconderse de ellos volviéndose humano, sin calcular los efectos secundarios a nivel emocional que eso podría tener sobre él, y sobre Martha. Pero hay que hacer caso de sus consejos. No te des la vuelta, no mires hacia otro lado, y no parpadees.

P.D.: No voy a comentar nada del último episodio de "Galáctica" (eres mala, Tory), porque ya lo haremos cuando la temporada esté más avanzada. Sólo voy a dejar una evidente referencia a "Star Trek" que, conociendo la carrera pasada de Ron Moore en esa serie, me sorprende que no se haya hecho antes. El armero en el que Tigh, Tory y Tyrol se reúnen es el número "NCC-1701-D", el número de serie de la nave Enterprise en "Star Trek: La nueva generación".

Música de la semana: Después de haber disfrutado tanto "Blink", tenía que buscar esta canción de Paul Weller que se llama, precisamente, "Blink and you'll miss it".

Paul Weller - Blink and You'll Miss It


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