17 abril 2008

La zona de confianza

De vez en cuando conviene recapitular, pararse en medio de la vorágine de capítulos semanales, estrenos y galas de concursantes de reality aspirantes a ser portada de "Interviú" para hacer recuento de las series que han entrado en la "zona de confianza" macguffinera, lo que quiere decir que, en cuanto empiezan a emitirse, se convierten en una cita ineludible. No todas son grandes obras maestras de la televisión, y faltan algunas cuya ausencia, forzada por la guillotina de la cancelación, se nota en demasía ("Verónica Mars", cuánto te echamos de menos), pero aprovecho de paso para lanzaros el reto de que repaséis las series que nunca, nunca os perdéis, incluso aunque el asteroide Apophis impacte contra la Tierra y sobrevenga el fin del mundo. Bien, vamos a ello (y por orden alfabético, que es más friki).

-"The Closer": Esta serie, aunque lo parezca, no es sólo Brenda Johnson. Sin los secundarios que sufren sus excentricidades y que intentan seguir su ritmo de trabajo, "The Closer" no sería lo que es, un programa en el que el caso de la semana, los toques de humor y el arco continuado centrado en el personaje central están entrelazados a la perfección.

- "CSI": Nunca me aburriré de Grissom, sus disertaciones sobre bichos y sus experimentos peculiares. En esta 7ª temporada que está emitiendo Telecinco, además, se une la obsesión con la que se enfrenta al Asesino de las Miniaturas (las maquetas son impresionantes, de paso). En el primer capítulo de la temporada tuvimos, como punto extra, al doctor Robbins cantando en estilo rockero el informe de una autopsia, y usando su muleta como guitarra.

- "Cinco hermanos": Soap operas familiares hay muchas, y todas tocan casi los mismos temas, desde los problemas financieros a los cuernos o las rencillas fraternales. Sin embargo, pocas lo hacen con la gracia y la destreza de esta serie y regalándonos grandes personajes como Nora Walker, incluso aunque se lime todo lo que tenga que ver con la política (uno de los grandes aciertos de la primera temporada).

- "Cómo conocí a vuestra madre": Una telecomedia estructurada como si fuera un drama estilo "Perdidos", y que aprovecha al máximo las posibilidades que ofrece estar contada en un larguísimo flashback (los dos hijos de Ted deben haber muerto de hambre y aburrimiento hundidos en ese sofá). Aparte de esos juegos narrativos, se sacan de la manga a un personaje awesome, como él mismo se define, Barney, y siempre se las ingenian para lanzar una frase o una cancioncita muy pegadiza. Todos juntos: "Let's go to the maaall..."

- "Doctor Who": Como muy acertadamente se explica aquí, esta serie va en realidad de nosotros, de los seres humanos que poblamos la Tierra, de nuestra enorme capacidad para la compasión, la bondad, la diversión, y de nuestro talento para destruir en un santiamén todo lo bueno que somos capaces de hacer. Y todo esto, la veterana serie de la BBC nos lo muestra a través de los ojos de un extraterrestre con dos corazones, carismático, divertido, siempre en movimiento, y siempre perseguido por la tristeza y la culpa de una guerra ya olvidada.

- "Friday Night Lights": Es la más firme merecedora de esa expresión tan utilizada por los críticos yanquis, "el mejor drama que nadie está viendo". ¿Y por qué merece que alguien la vea? Entre otras cosas, por el matrimonio Taylor.

- "Galáctica": La ciencia ficción siempre ha hablado, en realidad, del mundo en el que vivimos, y eso, y no otra cosa, es lo que desfila ante nuestros ojos mientras humanos y cylones intentan averiguar quiénes son en realidad y cómo pueden sobrevivir. Estará ambientada en el espacio, pero las personas que pasean por esos escenarios realistas podrían estar perfectamente sentadas a nuestro lado.

- "Héroes": Les voy a conceder una prórroga en espera de que la tercera temporada, centrada en los villanos, sacuda un poco los cimientos de la serie y la saque del modo "somos lo más guay del mundo mundial y podemos hacer lo que nos dé la gana". Pero sigue habiendo potencial y, cuando se explota, incluso Peter Petrelli deja de ser un lelo. El lado oscuro siempre favorece a estas series; falta que lo aprovechen más.

- "House": El doctor sigue tan misántropo, ingenioso, brillante y misterioso como al principio, lo que es un arma de doble filo. Sus interacciones con Wilson y Cuddy siguen siendo muy divertidas y, aunque los nuevos médicos de su equipo de diagnóstico han traído una necesaria bocanada de aire fresco, es verdad que hay demasiada gente en el Princeton Plainsboro, y esta serie no se maneja tan bien cuando hay seis o siete personajes a los que prestar atención, además de a House.

- "Life": Los efectos de la huelga de guionistas se dejaron sentir cuando la serie había encontrado el tono y mejoraba capítulo a capítulo. Las peculiaridades de Crews se habían atenuado lo justo para que empezara a formar un equipo más sólido con su compañera (en alguna web compararon sus conversaciones en el coche con las de Brennan y Booth en "Bones). Aunque tengamos ese contubernio intrigante, es la pareja de policías la que mantiene el interés.

- "Medium": La incertidumbre que siempre preside los sueños de Allison, aunque sean premonitorios, y la importancia que en realidad tiene su familia distinguen enseguida a esta serie de otros títulos similares, como "Entre fantasmas". Incluso hablando con los muertos, los DuBois se ven cercanos, verosímiles, y muy entretenidos.

- "Mujeres desesperadas": Cuando las vecinas de Wisteria Lane desatan su mala leche y se dedican a criticar, despellejar y a mostrar a la vez su sonrisa más flamante, es cuando la serie alcanza sus mejores momentos. Y cuando Susan se humilla repetidamente sin darse nunca por vencida.

- "Perdidos": Se ha hablado tanto de esta serie, que resulta difícil añadir algo más que no suene a repetición, a historia ya sabida. Así que seguiré con mi cantinela de que debe ser el show más friki que ha dado nunca la televisión en la era de Internet, por el momento.

- "Pushing daisies": Otra cuya primera temporada se quedó en un momento muy interesante, casi en el mejor, cuando por debajo del merengue empezaba a asomar, definitivamente, la crema agria. El juego de sus diálogos de ametralladora y su búsqueda de lo ingenioso por el mero hecho de serlo merecen algo de suerte en otoño.

- "Reaper": Le ha costado encontrar un camino aparte de las gansadas de Sock y las almas escapadas del Infierno, un camino que promete una gran diversión si consigue sobrevivir a la primera temporada. La CW parece ser de gatillo aún más fácil que Fox.

- "Torchwood": En realidad, sus protagonistas podrían dedicarse a perseguir ladrones de bancos en lugar de extraterrestres, pero sólo el contacto con lo extraordinario puede sacar de tal manera lo mejor y lo peor de sí mismos. Y Jack Harkness da para más de una serie.

- "30 Rock": Llevan muy a gala el gusto por el gag absurdo e imprevisible, hasta el punto de que a veces parecen una versión en acción real de los dibujos del Coyote y el Correcaminos. Lo mejor de todo es que aprovechan los chistes para criticar cualquier cosa que se les ponga por delante, y salir indemnes de ello.

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