29 abril 2008

El doctor Jones, supongo

Un sombrero y un látigo es todo lo que necesitamos para reconocer al segundo a Indiana Jones, uno de los mayores iconos que ha dejado el cine en los últimos 30 años. Erudito, aventurero, divertido y carismático, el profesor Jones irrumpió en la cultura popular en 1981, por obra y gracia de George Lucas, Steven Spielberg y su añoranza de los seriales pulp de aventuras exóticas de los años 40 (y de James Bond), que cristalizaron en "En busca del Arca Perdida" y en un éxito monumental.

En Indy pueden adivinarse trazas de varios arqueólogos y aventureros reales, y recogiendo el testigo de otros héroes como Allan Quatermain, el profesor Challenger de Arthur Conan Doyle y aquellos exploradores victorianos cuyas andanzas se contaban semanalmente en los periódicos. Todo ese género aventurero encontraría un lugar ideal para expandirse en las revistas pulp estadounidenses (a las que debemos, entre otras cosas, los primeros pasos literarios de Lovecraft, Robert E. Howard, Dashiell Hamett o Philip K. Dick), que se decantaban por las historias exóticas y trepidantes protagonizadas por héroes de una pieza resolutivos y atractivos.

Indiana Jones es menos de una pieza, porque se equivoca a menudo y suele acabar metido en bastantes líos, pero mantiene el mismo espíritu aventurero de diversión y descubrimiento. Incluso en sus momentos más bajos, las tres primeras películas del arqueólogo eran sumamente entretenidas, y sólo escuchar los primeros compases de su tema musical hace que a más de uno se le ponga una sonrisa de oreja a oreja. Son sinónimo de cine palomitero (sin ser despectivo), de entretenimiento, bien hecho, que sólo pretende hacernos pasar un buen rato sin tomarnos por idiotas. De esas películas hay pocas ahora, películas que creen que un gran presupuesto es coartada suficiente para llenar la pantalla de actores insultantemente guapos, persecuciones espectaculares y efectos especiales de los que cortan la respiración. Como dice una canción, son como el interior de una nave especial abandonada: brillan por fuera y, por dentro, no hay nada.

El doctor Jones sí que ha tenido algunos herederos bastante dignos que, aunque no llegaban a su altura, no se podía negar que nos entretenían casi tanto como él. El Jack Colton de "Tras el corazón verde" es uno de ellos (aunque es mucho más canalla), y más recientemente tenemos a la primera de las películas que resucitaban "La momia", que estaba alentada por ese mismo espíritu de diversión y aventura que movía a Indy en su búsqueda del Arca de la Alianza o del santo Grial , y algo así buscaban Nicolas Cage y su peluquín imposible en "La búsqueda". Por los trailers de "Como locos a por el oro", la última de Matthew McConaughey y Kate Hudson, parece que lo que va a aprovechar es la vena abierta precisamente por Jack Colton, o esa impresión dan (les faltará aquel mítico "¡Chicos, es Juanita Wilder!" con el que yo me parto siempre que ponen en la tele "Tras el corazón verde").

Mientras, el único y original regresa el mes que viene con su sombrero, su látigo, su desgastada chaqueta de cuero y su inseparable bolsa. Ha pasado mucho tiempo (y tres precuelas de "La guerra de las galaxias") desde que se estrenara "Indiana Jones y la Última Cruzada" (una de las primeras películas que yo recuerdo claramente haber visto en el cine) , pero quizás los años le sienten bien a Indy.
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