13 abril 2008

El sonido de la música

El género musical, aunque parezca una apuesta fácil para ganarse al gran público, no tiene en realidad una digestión tan fácil. Tomemos como ejemplo "Sweeney Todd", la adaptación de Tim Burton del musical de Broadway del mismo nombre. Hace poco, comentaba con unos amigos la película y, al decir que era un musical puro y duro, uno de ellos la descartó porque no le va ese género cinematográfico. No es lo mismo una película como "El rey león", donde algunas canciones son poco más que videoclips, a otras donde esas canciones llevan el peso de la trama y sustituyen a los diálogos, siguiendo más un estilo operístico que otra cosa (como comentario personal, he de decir que de las películas de Disney de los últimos años, la más lograda, y que mejor une el aspecto musical con la trama, es "La bella y la bestia", que ya tiene 17 años).

Teniendo en cuenta que puede rastrearse su origen hasta la Grecia clásica, hay multitud de temas, subgéneros y formas de realizar un musical. En el cine, conoció una época dorada allá por los 50, cuando se unieron los decorados espectaculares, el technicolor y el esfuerzo de Hollywood por atraer de nuevo al público a las salas ante la competencia de la televisión. Después, su coto quedó reducido prácticamente a las películas de animación, sobre todo las de Walt Disney, y ahora se van haciendo algunos que apuestan darles otro toque, como más moderno (tipo "Moulin Rouge"). Pero seguimos igual. Si no te gusta el género, no hay nada que hacer.

Por mi parte, no me disgusta, y algunos están en mi lista particular de películas favoritas (no "Sonrisas y lágrimas", la verdad). "Cantando bajo la lluvia" debe ser de las películas que más he visto en mi vida (la tenía grabada en una cinta VHS junto con "La ventana indiscreta", otra que he visto no sé cuántas veces), que une unos números musicales ya míticos con una historia sobre las dificultades que vivió Hollywood al pasar del mudo al sonoro muy bien hilada (eso fue una crisis salvaje de verdad, y no la piratería). De todos sus números, mi favorito es más este "Good morning" que el legendario de Gene Kelly cantando y bailando bajo la lluvia. Por cierto, que esa canción no fue compuesta para la película, sino que es un estándar de finales de los años 20 compuesto por Arthur Freed, que se encargó de las canciones de la película de Stanley Donen.

Del mismo modo, hay musicales que son superiores a mis fuerzas, pero de los que siempre se puede rescatar algo. ¿Alguno ha conseguido aguantar hasta el final "Hello Dolly"? A mí me costó, igual porque la Streisand no es santo de mi devoción, pero por lo menos tiene ese estupendo momento, creo que cerca del final, en el que por fin cantan la canción que da el título a la cinta (mi versión preferida es ésta de Louis Armstrong). Y luego están números de lo más divertido de películas que nunca he visto. Y, por supuesto, esos momentos icónicos de la historia del cine imitados hasta la saciedad, como el famoso "America" de "West Side Story".

Música de la semana: Seguimos con música de anuncios, que da para mucho. Si mis orejas no fallan, los helados Magnum están utilizando ahora el principio de la versión que Diana Krall hizo de "Temptation", una canción de Tom Waits. Por supuesto, la diferencia con la versión original es manifiesta, sobre todo en la forma de cantar de los dos.
Publicar un comentario