12 abril 2008

El roce hace el cariño

No pasa muy a menudo pero, cuando ocurre, es seguro que estás ante algo que, teléfilamente hablando (si me permitís el palabro), es especial para tí. Porque es normal que, con el correr de las temporadas, nos cansemos de las diatribas del doctor House, o de los misterios enredados de "Perdidos" o de que Antonio Resines siempre tenga dos chicas guapísimas detrás de él en cada temporada de "Los Serrano". Lo que es más complicado es que, conforme ves más episodios de una serie, más te guste. Y eso no ocurre con muchas. De las tres citadas más arriba, sólo me pasa con "Perdidos". Nunca he sido capaz de aguantar más de 5 minutos de "Los Serrano" (el "Médico de familia" del nuevo siglo) y aunque con "House" me lo paso muy bien, no entra en esa categoría.

[Digresión: No sé si habéis visto esta historia cruzada entre Jack Shepard ("Perdidos") y Allison Cameron ("House"), montada de tal manera que podrían estar perfectamente en la misma serie y ser parte de una torturada y triste historia de amor. Está en dos partes (1 y 2, ésta última puede tener spoilers de la tercera temporada de "Perdidos"). Fin de la digresión.]

Los náufragos de nuestra isla favorita no son los únicos que me enganchan cada vez más, porque he de decir que es "The Closer" la serie que ejemplifica esto a la perfección. Con cada temporada, más me divierto con las pequeñas excentricidades de Brenda, sus padres (qué gran fichaje) y sus colegas del grupo especial de homicidios. Tiene un algo especial que la diferencia delresto de series de policías. Me pasó con los once episodios que se emitieron de "Life" (que vuelve en septiembre en un horario poco halagüeño, la noche de los viernes); según veía más a Crews y Reese, más me intrigaba saber por dónde iba a desarrollarse el camino vital de esta peculiar, y muy lograda, pareja. Y lo mismo se aplica a "Cómo conocí a vuestra madre" y "30 Rock". La primera, especialmente, cada vez me gusta más por esa narración entrecortada pero hilada a la perfección en la que se mezclan sueños, recuerdos, percepciones erróneas y bromas de los personajes.

Lo que suele ocurrirme en estos casos es que, probablemente, hay un personaje culpable de esta afección creciente. No es el único, pero el coronel Tigh se está convirtiendo en uno de mis favoritos principales en "Galáctica" (Michael Hogan está pidiendo un Emmy a gritos), lo mismo que nunca me cansaré de Grissom, sus bichos y sus rarezas (muy bien llevado el rollito entre él y Sarah por ahora en "CSI". Si no fuera por pequeños comentarios entre ellos, pensaríamos que todo sigue igual). Marc y Amanda hacen que "Ugly Betty" cada vez me parezca mejor (no son los típicos malos graciosos de culebrón, están muy por encima de eso), y Bridget y Joe son una de las razones por las que nunca me aburriré de "Medium".

Seguramente ya os habréis dado cuenta si os pasáis por este rinconcito bloguero a menudo, pero la última serie en entrar en esta "zona de confianza", y mucho me ha sorprendido que lo haga, es "Doctor Who". Me lo paso en grande con sus alusiones peculiares (como hablar de Harry Potter con Shakespeare, más o menos), y la relación entre el Doctor y sus acompañantes es siempre muy divertida de ver, porque oscila entre el flirteo, el compañerismo, la profesionalidad, la curiosidad...

P.D.: Como los tenía en la nevera, no me he dado cuenta de que Ken Marino, alias Vinnie Van Lowe, el detective privado más rastrero y divertido de Neptune, tiene una pequeña aparición en "Reaper", que parece haber encontrado algo que vertebre mejor la serie en lugar de la fórmula del alma escapada del infierno de la semana. Ver a Sock hablando como una lectora experta del "Cosmopolitan" no ha tenido precio.
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