04 mayo 2008

El freno de mano

Ir siempre a toda velocidad no es bueno. Te dejas por el camino cosas que son importantes para más adelante, te olvidas de que los personajes, a veces, necesitan algo de aire y espacio para respirar y, cuando llegas al final, estás sin aliento y con un enorme de castillo de naipes con una cima muy espectacular, pero cuya base se desmorona con la leve brisa de una puerta que se cierra. Por otro lado, tampoco debes olvidar que hay una trama que avanzar y que darle vueltas a lo mismo durante demasiado tiempo no aporta nada. El truco está en encontrar el ritmo adecuado para una serie y una determinada temporada, la velocidad justa para que pasen cosas y, a la vez, los personajes puedan ir creciendo (si ellos son carcasas vacías, poco nos va a importar lo que les pase al final).

La primera temporada de "Prison Break" parecía estar corriendo los 100 metros lisos. No dejaban de sucederse las sorpresas, los motines, los nuevos planes que Michael debía trazar para sustituir aquéllos que no podían llevarse a cabo... Llevaba un ritmo tan frenético que, lógicamente, se prestaba a maratones de capítulos para ver cómo demonios iba a salir nuestro amigo Scofield de ésta. Esa velocidad hacía que no te pararas a pensar en los fallos o las inconsistencias de la historia (todas las series los tienen), igual que pasaba con "Héroes", a la que el modo contemplativo no le sienta nada bien.

Otras series parecen ser más de disputar el maratón, regulando sus fuerzas a lo largo de la carrera, sabiendo que el final es la parte más dura pero, al mismo tiempo, la más satisfactoria si llegas lo suficientemente entero para el último y definitivo sprint. Algo así estoy percibiendo en las cuartas temporadas de "Perdidos" y "Galáctica", sobre todo en ésta última. Ha habido poca acción y todo se ha centrado en las reacciones de los personajes y su ajuste a la nueva situación creada tras el final de la tercera. Muchos de ellos están desorientados e intentan buscar su camino y averiguar quiénes son. Es necesario que eso pase para que, cuando llegue el final, sus posturas estén definidas y no hagan cosas que nos chirríen y parezcan contradictorias ("Chaqueta metálica" Tyrol, eres un buen ejemplo de eso).

El último capítulo emitido hasta ahora de "Perdidos" sigue esa tónica. De vez en cuando es necesario echar el freno de mano y contarnos algo que va a ser importante después y que puede perderse en el fragor de la fiereza del humo negro. Aunque, a veces, viendo algunos de los flashforwards, no sé por qué me viene a la cabeza la última temporada de "Playa de China", en la que se nos mostraba la vida de los personajes de vuelta en EE.UU. después de la guerra, y sólo volvíamos a Vietnam en forma de flashbacks. Esa vida era, la mitad de las veces, difícil y estaba marcada a fuego por lo que habían pasado. Empiezo a sospechar cuál será el destino final de Jack.

P.D. con spoilers: ¿Le ha dado Seis unas clasecitas a Christian Shepard sobre cómo comportarse en forma de visión? ¿Y a Charlie? Son todos cylones, ya lo sabía yo. Aunque Desmond y Penny son la pareja más romántica de "Perdidos", sigo pensando que son Jack y Kate los que van a desencadenarlo todo. Jack es un poquito Starbuck; nunca podrá ser feliz.

Música de la semana: La banda de Lane en "Las chicas Gilmore" siempre toca unas canciones realmente curiosas para el tipo de serie que es. En cierto capítulo de la cuarta temporada, que cambia la vida de Lane, la que están tocando en el ensayo en el garaje es "Crazy beat", de Blur.
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