13 diciembre 2008

Trece

ALERTA SPOILERS: No iba a incluir este aviso, pero luego he pensado que igual hay algunas cosas de la quinta temporada de "House" que preferís no saber hasta que las descubráis por vosotros mismos.

Hay un cómic francés belga, que luego inspiró un videojuego y que creo que va a transformarse en una miniserie, me parece que para la NBC, que comienza con un hombre que despierta sin saber quién es, dónde está ni cómo ha llegado allí, y cuya única pista es el número trece en números romanos tatuado en su hombro. En "XIII", su protagonista a lo Jason Bourne es un misterio, de manera similar a como vemos por primera vez a Trece en la cuarta temporada de "House". Ni siquiera sabemos su nombre, ya que House sólo llama a los candidatos para suplir a Chase, Cameron y Foreman por sus números, y lo desconocemos todo sobre ella, excepto que hay algo extraño, o dañado, en ella. House, por supuesto, también se da cuenta y, al igual que hizo con Cameron y su marido fallecido, y siguiendo su teoría de que las mujeres hermosas sólo estudian Medicina si tienen tantos problemas como belleza, no para hasta descubrir el secreto de Trece.

Ahora, ya sabemos que su nombre es Remy Hadley y que padece Corea de Huntington, enfermedad degenerativa neurológica que se llevó a su madre y que también causará su muerte en unos 10 años, más o menos, y que saber cómo acabará todo la mortifica y la aboca a ciertos sentimientos autodestructivos. Hasta ahí, no hay problema. Los personajes con esas tendencias suelen quedar muy bien en un drama y dan para tramas y estudios psicológicos que pueden resultar interesantes y entretenidos de ver. En un principio, Trece no tiene ningún problema, y tampoco su intérprete, Olivia Wilde, que hace un trabajo muy competente con ella, y ha aprovechado perfectamente los momentos que tenido para llevar el personaje un poco más allá.

No, mi problema con Trece no es ése. Una comentarista que Maureen Ryan cita en esta entrada sobre "House" da en el clavo con mi problema con la doctora Hadley: "El personaje no es el problema, y tampoco la actriz, aunque entiendo por qué algunos espectadores odian a una o a las dos. Es que ella está permitiendo cierta pereza y atajos culebroneros en los guiones que esperaba que esta serie pudiera evitar". Casi todos los pacientes son un reflejo, o una metáfora, de los demonios internos de Trece. Vimos un episodio en el que esos demonios se exploraban más en profundidad, y ahora le dan todo un arco argumental para ella sola con la excusa de los ensayos clínicos de Foreman sobre el Huntington, un arco que, de remate, la lleva a sus brazos. Toda la temporada parece, en realidad, dedicada a estudiar a Trece, a hacer una especie de monográfico sobre ella que, personalmente, no termino de comprender. O piensan cargársela al final de la temporada, y por eso le dan toda esa importancia que el pobre Wilson sólo consiguó perdiendo a su novia, o aquí hay algo más que a mí se me escapa.

No puedo evitar que muchas de las cosas que le pasan a Trece con House me den esa sensación de dejà vú de que ya las he visto previamente entre House y Cameron. Es cierto que dicha sensación, que era muy intensa en la cuarta temporada, ahora se ha difuminado un poco, pero sigo sin ver el plan. ¿O es que no existe?

P.D.: No tengo queja con ver menos a Cameron y más a Cuddy. El trío House-Wilson-Cuddy se mantiene casi intacto, incluso con esos acercamientos frustrados entre House y Cuddy que, por regla general, acaban siendo bastante divertidos. Pero los guionistas tienen que decidirse de una vez. Vale que Jennifer Morrison habrá estado ocupada haciendo de la madre del capitán Kirk en la nueva película de "Star Trek", pero si ni ella ni Jesse Spencer tienen sitio en la serie, que los larguen, y lo mismo va por Peter Jacobson y Kal Penn, que esto está peligrosamente cerca de derivar en "Anatomía de Grey".
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