21 diciembre 2008

Nada ocurre sin razón

ALERTA SPOILERS: "Life" se ha marcado el mejor cliffhanger pre-hiato navideño de esta triste temporada. Si no lo habéis visto, no sigáis leyendo u os estropearé la (gran) diversión.

Ya hay una firme heredera para aquellos finales de temporada, o finales de media temporada, tan repletos de respuestas, nuevas preguntas, giros sorpresa y revelaciones inesperadas que se marcaba "Verónica Mars", y que hacían que los 42 minutos que duraba cada capítulo pasaran como si fueran 15. "Life" se va de vacaciones hasta el 4 de febrero con el mejor episodio que han logrado hasta la fecha, uno que avanza en todos los frentes, sobre todo en la Conspiración, de una manera muy fluida y natural, como si la recaída de Reese en la bebida, la aparición del padre de Crews, el regreso de Roman Nevikov (o como se llame), el ingreso de Ted en la cárcel y las amenazas del agente Bodner llevaran las unas a las otras sin remedio, para culminar en ese momento en el que Charlie abre la puerta de su casa y recibe un tiro en el pecho.

Crews no para de repetir su creencia zen de que todo está conectado, de que todos los que vivimos en el mundo compartimos el mismo espacio y de que si alguno sufre algún daño a manos de otro, ese daño acabará volviéndose contra él. Las conexiones, desde luego, están empezándose a ver de un modo muy claro en la Conspiración que llevó a Crews a la cárcel. Han apuntado por ahí que incluso su padre está metido en el ajo, y que él es quien se mete en el coche de Jack Reese y lo amenaza con aquello de "había 6, ahora 5 y muy bien podría haber 4", que lleva a Reese a desaparecer (¿o ha acabado muerto?). No creo que sea coincidencia que Charlie reciba el disparo cuando su padre está en su casa. Pero con lo que no contaba es con que Dani se armara por fin de valor y estuviera allí para preguntarle a Crews qué sabe sobre su padre.

Esto se veía venir. Al final de la primera temporada, ella le dijo a Charlie que tenía muchas preguntas que hacerle, incluso aunque no le gustaran las respuestas, y después de haberse atrevido a preguntarle a su propio padre si metió en la cárcel a un hombre inocente, faltaba el siguiente paso; enfrentarse a Charlie. ¿Conseguirá él contarle lo que sabe? ¿Cómo reaccionará ella? ¿Serán ahora los dos los que investiguen esta trama, tan llena de conexiones y túneles subterráneos como los del nuevo edificio federal en construcción?

Hay tanto que comentar y diseccionar, que una sola entrada no es suficiente. Que el American Film Institute haya incluido "Life" entre sus 10 mejores series del año no hace más que reconocer lo que ha mejorado la serie desde su estreno el año pasado, y cómo ha conseguido darle una ligera vuelta de tuerca a los policíacos y a los buddy shows. En manos de Damian Lewis, nunca sabes qué va a hacer Crews, qué está pasando por su cabeza a pesar de que no pare de soltar enseñanzas zen que no parecen ser suficientes, y Sarah Shahi ha logrado que, aunque Reese sea independiente, seria y profesional, nunca dejemos de ver su lado dañado y frágil. Y juntos, con esa combinación de parloteo y silencios, son una mina de oro.

Música de la semana: Primero, una última anotación sobre el último episodio de "Life", y es que mantiene el nivel de elecciones musicales poco obvias y geniales. En el momento en el que registran el club de Roman suena "60 revolutions", de Gogol Bordello, que va a la perfección también con el leve tono humorístico de la secuencia. Y en cuanto a nuestra selección musical de la semana, como Nochebuena y Navidad ya están aquí, vamos a ir con una especie de villancico de Pretenders, "2.000 miles", en la versión acústica de "The isle of view". Hasta Coldplay tiene su propia versión de él.
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