06 diciembre 2008

El profundo sur

ALERTA SPOILERS: La primera temporada de "True Blood" va a ser diseccionada en esta entrada, así que andad con cuidado si no habéis terminado de verla.

La adaptación de la primera novela de la saga de Sookie Stackhouse, de Charlaine Harris, ha sido una de las series más discutidas del otoño. Que Alan Ball estuviera detrás ha tenido buena parte de la culpa, pero sobre todo ha sido esa desconcertante mezcla de lo mejor y lo peor, de momentos realmente conseguidos con otros de vergüenza ajena. La metáfora de los vampiros ha sido, además, otra de las cosas más analizadas, criticadas y diseccionadas. ¿Son una referencia al actual momento que vive la comunidad homosexual en Estados Unidos? ¿Se refieren más al racismo y funcionan como una alegoría de cualquier minoría racial? Siendo el sur de EE.UU., y teniendo en cuenta las imágenes de su estupenda secuencia de créditos, parece que va más por la segunda opción, pero es que esa introducción deja bien claros desde el principio los temas de la serie: la fe, la religión organizada, el sexo, el racismo y la doble moral de cualquier pueblo pequeño, con su ambiente opresivo y cerrado.

Para mí, justo las tramas ambientadas en el pueblo de Bon Temps han sido las que mejor han funcionado, sobre todo porque han conseguido una pléyade de secundarios realmente interesante de la que destacan Tara y su primo Lafayette (sólo espero que ese pie saliendo del coche no sea suyo, aunque no sé...). La personalidad de estos dos, la fuerza con la que entraban siempre en cualquier escena elevaban rápidamente el nivel de cualquier episodio. Tara y su pelea por deshacerse de todos los demonios que ha acumulado a lo largo de su corta vida resulta muy interesante de ver, y Rutina Wesley puede ser, fácilmente, la actriz que más ha brillado de todo el reparto (Nelsan Ellis, que interpreta a Lafayette, no se queda atrás. Hay una entrevista con él en "After Elton" bastante curiosa). Se ha ido hilando tan bien la vida del pueblo, que ha llegado un punto en que tenía la sensación de que el asesino de las adoradoras de vampiros era un mero macguffin, que importaba mucho menos que ir tejiendo las relaciones entre todos los personajes y, claro, la historia de amor entre Sookie y Bill, que no es de lo que más me ha convencido, pero que ha ido derivando a algo menos... Cómo diría... De novela romántica barata que al principio.

Que René fuera el asesino, como digo, me ha resultado un macguffin, pero ha servido para que viéramos qué es realmente Sam (¿y qué se trae con Maryann, el misterioso papel de Michelle Forbes? ¿Quién es ella, en realidad?), para que Jason hiciera algo más que tirarse a todas las chicas del pueblo (pero eso de que caiga en las garras de la Compañía del Sol... Ésos dan tanto miedo como los de "Campamento Jesús"), para se pusieran en movimiento los acontecimientos que, muy probablemente, centrarán la segunda temporada. El frente vampírico aún me choca un poco, (aunque reconozco que me divierto con Pam, la asistente de Eric en Fangtasia), pero el ambiente de Bon Temps y el calor sureño están realmente muy logrados. Apuesto por Terry y su estrés post-traumático de Irak, y Hoyt y su represión por parte de su madre, para ser los próximos en hacer alguna tontería. O convertirse en vampiros.

P.D.: Imperdonable por mi parte no haber incluido, en la lista de los "interesantes" (como dice Alx) de 2008 al monitor de yoga que está todas las sobremesas en Hogar 10, en TDT. ¿Que no sabéis quién es? Aparte de que las clases son un "placer culpable" difícil de reconocer. He aquí un ejemplo.
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