25 marzo 2009

El rey del cameo

Alfred Hitchcock es, en este rincón bloguero, uno de los santos patrones (por si no os habíais dado cuenta), así que la asociación con él era inevitable en cuanto se habla de cierto aspecto muy concreto de los últimos cinco minutos de "Galáctica". Hitch tenía la costumbre de aparecer fugazmente en buena parte de sus películas. Empezando en "El enemigo de las rubias", en 1926, el director hizo cameos en 37 de sus películas, casi siempre al principio para no distraer al público, que adquirió también la costumbre de buscar a Hitchcock por todas partes y descuidar la trama.

Esos cameos son parte de la personalidad vacilona, y retorcida, que tenía este director. En algunos es, simplemente, un transeúnte, en otros se atreve a hacer pequeñas bromas privadas, y en casi todos hay algún componente simpático de su aparición, como llevar en muchos algún instrumento de cuerda. El de la foto de arriba corresponde a "La venta indiscreta", por ejemplo. Los más ingeniosos, claro, son aquéllos en los que había que justificar su presencia en un entorno aislado y, tal vez, el mejor sea el de "Náufragos", en el que su foto se ve en un anuncio de adelgazamiento de un periódico. Pero lo mejor es verlos en acción, con esa "Marcha funeral para una marioneta" de Charles Gounod. No están todos en el vídeo, pero no os perdáis tampoco el de "Topaz", y la mirada que le echa Cary Grant en el de "Atrapa a un ladrón".

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