01 marzo 2009

Los pretendientes de Jarndyce

Las novelas de Charles Dickens tuvieron que caer como losas en la rígida sociedad victoriana de mediados del siglo XIX. No dejaba títere con cabeza. En "Casa desolada", bajo un entramado de géneros que mezcla las historias policíacas, los dramas familiares, las historias de amor, los ligeros toques de ghost story y otro par de cosas más, Dickens lanza una andanada en toda regla contra la sociedad inglesa de la época y, especialmente, contra una parte de su sistema legal, tan inmovilista como su sistema de clases: el Tribunal de la Cancillería. Basado en la "conciencia del Rey", ejecutada a través del Lord Canciller, en estos tribunales se decidían los asuntos según el principio de equidad pero, en la práctica, todo dependía del Lord Canciller, de cómo quisiera llevar los casos y de cómo creyera él que era más justo fallar en cada uno. El resultado era un sistema injusto, muy lento y que termina llevando a quienes lo sufren a la desesperación.

Así, con el caso sobre el testamento del señor John Jarndyce, empieza "Bleak House", la adaptación del libro de Dickens que la BBC realizó en 2005. Desde el principio se nos dice que el caso lleva años en el tribunal, que no es capaz de avanzar entre la multitud de testamentos y partes de testamentos presentados para decidir quiénes son sus herederos, y las sesiones se van en peticiones de coberturas de los gastos de la multitud de abogados que trabajan en él. Con ese punto de partida vamos conociendo al resto de protagonistas de la historia: los jóvenes Ada Clare y Richard Carstone, pretendientes a la herencia de Jarndyce, y la acompañante de Ada, una joven huérfana llamada Esther Summerson; el abogado Tulkinghorn, que representa los intereses de Lord y Lady Dedlock, que guarda un secreto de su pasado; John Jarndyce, un caballero de cierta posición que acoge en su casa (la Bleak House del título) a Ada, Richard y Esther, y que no quiere saber nada del caso después de ver a su abuelo enloquecer por él; la señora Flite, una pobre mujer sin un penique cuyas aspiraciones en el caso son remotas, y alrededor de ellos y de sus esperanzas de fortuna se mueve una pléyade de parásitos sociales, usureros, abogados maquinadores y, en algunas ocasiones, personas dignas y honradas que se ven en una situación económica muy difícil.

Y es preferible no contar más y dejarse sorprender. Los responsables de la serie, incluyendo al experto en estas adaptaciones, el guionista Andrew Davies, optaron por adaptar el libro respetando en lo posible la manera en la se publicó originalmente en formato folletín, en entregas mensuales que, para mantener la atención de los lectores, incluían sorprendentes giros en la trama al final (vamos, unos clásicos cliffhangers). Así que la miniserie se divide en 15 capítulos, el primero de una hora y los demás, de 30 minutos, y la BBC optó por programarlos de la misma manera que las soap operas, dos días a la semana (y después de "EastEnders"). El éxito de la serie, rodada en alta definición y de una manera novedosa para el género, se tradujo después en premios y nominaciones por doquier. Habría arrasado en los Emmy de 2006 si no hubiera coincidido con la "Elizabeth I" de Helen Mirren.

Como no puede ser de otro modo, el extenso reparto es una de las mejores cosas de "Bleak House". Los personajes parecen estar hechos a medida, además de tener unos nombres sensacionales, como que el prestamista avaricioso se llame Smallweed, o que esa aristócrata atrapada por su pasado se apellide Dedlock, o que el médico honrado y cabal sea Woodcourt. Resulta muy difícil destacar sólo a uno, o dos (Anna Maxwell Martin es una Esther sensacional), pero muchos críticos se quedaron (y muchos premios también), y no sin razón, con el dúo Gillian Anderson-Charles Dance. Ella se las apaña para que, bajo la fachada fría y aristocrática de Lady Dedlock, sus ojos siempre delaten su fragilidad, el peso de la culpa y la tragedia que lleva con ella, y a él le basta con entrar en una habitación para imponer temor, para dejar bien claro que sus intenciones nunca son puras y desinteresadas. El duelo que mantienen los dos, siempre disfrazado bajo palabras y fórmulas educadas, es más que suficiente para ver una serie que es, desde luego, mucho más.

Música de la semana: Llamándose "Hit me baby", el capítulo de "Life" de esta semana tenía que usar de banda sonora la versión que Travis hizo del "Baby one more time" de Britney Spears, un buen comienzo pasar un episodio realmente notable.
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