28 septiembre 2009

Caníbales (II)

Cuando The CW canceló "Verónica Mars", una de las razones que buscábamos los fans detrás de una tercera temporada por debajo de lo esperado era que Verónica era demasiado grande para el resto de la serie. Ninguna trama estaba a su altura y, aunque Kristen Bell es otra 27% de las de no perderle la pista, se dio un caso de "canibalismo" de una serie por parte de su personaje central prácticamente de libro. Esto no quiere decir que dicho personaje deje de merecer un huequecito en nuestros corazones teléfilos, sino que es tan awesome, como diría Barney, que los guionistas no saben cómo rodearlo de secundarios y tramas a su altura, y el conjunto se resiente a la fuerza.

Ahora mismo, el mayor "caníbal" del prime time estadounidense yo diría que es Nathan Fillion encarnando a Richard Castle. Con una primera temporada tan corta, no les ha dado tiempo a que el resto de "Castle" se ponga a su altura ("Life" sufrió este mismo problema al principio, y no empezó a corregirse hasta el octavo capítulo, o así), y mientras él se dedica a derrochar encanto por las esquinas, a fotografiarse con modelos explosivas en la comisaría, a infiltrarse en partidas de póker clandestinas con mafiosos rusos, a dar su opinión sobre la moda de remakes de Hollywood y a lanzar réplicas ingeniosas sólo porque puede, los demás detectives siguen tan planos como al principio (aunque, gracias a Dios, Beckett ya va vestida como una persona normal, y no como una supermodelo infiltrada en la policía, incluso a pesar de inventarse de la nada un vestido sexy con una rebeca). El estreno de la segunda temporada se ve menos forzado y un poco más natural, pero Castle sigue siendo mucho Castle para el resto (excepto para su madre y su hija). Por supuesto, por ver a Nathan Fillion en acción merece la pena ver la serie, porque él siempre es muy divertido (el perfil de Twitter del personaje, @WriteRCastle, también es un punto. No, no lo escribe Fillion, él ya tiene el suyo).

Este mismo problema se ha ido difuminando, no sin esfuerzo, en "In plain sight", en la que llegó un punto que todo se quedaba pequeño al lado de Mary, Marshall y sus discusiones bizantinas. "El mentalista" camina también por una línea muy, muy fina, sobre todo cuando la segunda temporada ha empezado dejando que el lado oscuro de Patrick Jane aflore más de la cuenta. Nos permite ver las grietas en su fachada de optimismo, unas grietas que muestran un interior peligroso sobre todo para sí mismo. Es muy interesante para el desarrollo de Jane como personaje, pero acarrea el riesgo de empequeñecer todo lo demás. Por lo menos, parece que va a tener un "enemigo" a su altura (que no es Red John, tranquilidad, que eso va para largo). El canibalismo es, de hecho, un peligro coyuntural a los procedimentales, que tienen en sus personajes centrales la manera más sencilla de diferenciarse de los demás. Las excentricidades del detective interpretado por Vincent D'Onofrio eran lo que daba su personalidad a "Ley y orden: Acción criminal", y yo no puedo soportarlo, pero Horatio es "CSI: Miami". ¿O no?

P.D.: Ya que hablábamos de "Castle", sus partidas de póker con otros novelistas policíacos famosos han vuelto, pero han sustituido a James Patterson por Michael Connelly. Stephen J. Cannell sigue ahí, pero digo yo que estaría bien introducir una voz femenina, ¿no? Desde aquí lanzo una campaña para que tengamos crossover fugaz con "Bones" y Brennan participe en una de esas partidas. Al fin y al cabo, le han regalado un Rolex por las ventas de su último libro.
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