07 febrero 2010

Dos vidas en un instante

ALERTA SPOILERS: La sexta temporada de "Perdidos" ya ha empezado. Voy rezagada en comentar "LAX", el primer capítulo, pero sé que puede haber algunos que vayáis igual que yo, o que prefiráis seguir la serie por Fox y Cuatro. En ese caso, es mejor que no sigáis leyendo si no lo habéis visto.

¿Recordáis "Dos vidas en un instante", con Gwyneth Paltrow, o habéis visto "La vida en un hilo", de Edgar Neville? En las dos, a una mujer se le presenta la oportunidad de ver cómo podría haber sido su vida si, en lugar, de quedarse con su novio, o marido, hubiera trabado más contacto con otro hombre con el que coincidió brevemente. Una de las dos vidas era bastante deprimente, mientras la otra era realmente estupenda. Algo así nos va a ofrecer la temporada final de "Perdidos", que riza el rizo y, después de haberse adentrado en los viajes temporales, ahora se atreve con las realidades alternativas, otro gran clásico de la ciencia ficción (pero que es, potencialmente, un campo de minas todavía más complicado que los saltos en el wibbly wobbly timey wimey, en palabras de alguien muy versado en estos temas como el Doctor Who).

Las dos realidades parten de un hecho con dos posibilidades, que es la explosión de la bomba al final de la quinta temporada: en una de ellas, Faraday tiene razón y logran cambiar la historia, evitando que el vuelo Oceanic 815 se estrelle; en la otra, la bomba causa el incidente que lleva a la construcción de la estación del Cisne, y todo sigue igual. O peor, porque con la muerte de Jacob, la guerra total se ha desatado en la isla entre la facción de éste último y la del misterioso caballero negro que, además de adoptar la forma de Locke, siempre ha sido el humo negro y sólo tiene una cosa en mente, que no es otra que salir de la isla (volver a casa, dice él, sea donde sea). Siguiendo con mis dejà vú hacia "Galáctica", parece que la realidad número 2, en la que todos están de regreso en Los Ángeles, va a funcionar igual que los flashbacks del último capítulo de la otra serie hacia el pasado de sus personajes, o los que la propia "Perdidos" hacía al principio, mostrándonos cómo son en realidad todas esas personas.

Por ahora, hasta que vea por dónde avanza la historia, me reservo mi opinión sobre si esto, además de un homenaje a "Fringe" (vosotros me entendéis), es un acierto o un error. Por un lado, es como un interesante recordatorio de la primera temporada, y por otro, es una historia de aventuras y de la consabida pelea entre el Bien y el Mal. Seis y Baltar, o Aziraphale y Crowley, no estarán por ahí, pero su sombra se va a notar mucho conforme nos acerquemos al último episodio (un crítico estadounidense se preguntaba si "Perdidos" y "Sobrenatural" no iban a acabar pareciéndose mucho. ¿Vendrán el Apocalipsis y las siete plagas de Egipto?). Mis sospechas de que el fandom va a dividirse radicalmente creo que se cumplirán antes de lo que yo pensaba.

Ahora, es una buena elección tener como malo de la función a Terry O'Quinn, y lo que yo quiero es que Sawyer y Hurley se conviertan en los líderes de los Hostiles (porque ésos fijo que eran los Hostiles, los Otros originales cuando la gente de Dharma llegó a la isla, y los que se llevaron a los niños y a algunos de los pasajeros de la cola del avión). Y, en un aparte completamente loco, en mi casa hemos pensado que "LAX" podría haber sido mejor si hubieran puesto todo el episodio piloto y, justo cuando empiezan las turbulencias y el avión parece que va a estrellarse, tengamos un fundido a blanco, la imagen del ojo de Jack y, de banda sonora, este diálogo: "¡Bien, excursionistas, arriba!". Bienvenidos al día de la marmota.

Música de la semana: Esta última semana, he escuchado en un anuncio no recuerdo si de zumo o algo así, "The bare necessities" de banda sonora, una canción que se escuchaba en la versión Disney de "El libro de la selva" (quizás la que tiene la mejor banda sonora de todas). Louis Armstrong la hizo mucho más famosa en un disco que sacó de canciones de Disney.
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