22 febrero 2010

Cuestión de orgullo

ALERTA SPOILERS: La cuarta temporada de fútbol americano en "Friday Night Lights" se ha terminado. Aún nos quedará una quinta antes de despedirnos definitivamente de Dillon (Texas) pero, si no habéis visto el "derby felino" de la ciudad, mejor es que no sigáis leyendo.

Cuando empezó esta cuarta temporada, ya imaginábamos que el entrenador Taylor y su mujer iban a pasarlo mal en sus respectivos puestos, y que el gran clímax de estos 13 episodios sería el partido entre los poderosos y arrogantes Panthers de West Dillon y los humildes y balbuceantes Lions de East Dillon. El cierre de la temporada ha sido, efectivamente, el derby entre ambos equipos, precedido por supuesto de todas las tonterías (y actos vandálicos de muy mal gusto) que suelen hacerse y decirse en esas rivalidades territoriales. El partido es la catarsis en la que confluyen las tramas de varios de los personajes, desde los añadidos como Vince, Jess y Luke a los que ya conocemos, como Landry o, por supuesto, los Taylor.

Con el transcurso de las temporadas, Eric, Tami y Julie se han ido adueñando del centro de la serie. El matrimonio fue el ancla que nos salvó durante una segunda temporada que tanto guionistas como fans parecemos haber llegado al acuerdo tácito de que nunca existió, y a partir de la tercera entrega concentró gran parte de la fuerza dramática y emocional del show. Curiosamente, la subtrama de Tami con el embarazo y consiguiente aborto de Becky (una de las formas más realistas que se han visto de tratar este tema en la televisión estadounidense), la ha llevado a seguir un arco similar al que Eric atravesó al final de la tercera temporada, cuando ve las maniobras de Joe McCoy para sustituirlo como entrenador de los Panthers. Al igual que su marido, Tami también opta por mantenerse fiel a sus principios antes que comprometerse con una solución que, en realidad, tampoco arregla nada, y así acaba en East Dillon High como orientadora, dando carpetazo a la conexión de las tramas con el lado occidental del pueblo.

Ha habido varias despedidas agridulces de personajes que nos han acompañado desde el piloto de la serie, y aunque Saracen tuvo que atravesar el duro trance de perder a su padre (grandes esos dos episodios), al final se marcha a Chicago y acaba más o menos bien con Julie y con Landry (también vendría un spinoff con Landry y Matt en Windy City, la verdad). En cuanto a Riggins (otro que ayudó mucho a pasar la travesía del desierto de aquella segunda temporada), su sacrificio por su familia es una muestra de su gran evolución desde el principio, pasando de la estrella deportiva del instituto que va de fiesta en fiesta a un tipo decente, de pocas palabras, pero dispuesto a actuar por las personas que quiere. Su destino es un bajonazo, desde luego, pero si alguien tenía que sacrificarse en la serie, no podía ser otro que Riggins.

Su marcha deja el campo más libre para que veamos en más detalle a los nuevos, unos personajes que, aunque han sufrido de unas tramas que tocaban tangencialmente muchos temas, dejando muchos flecos sueltos que habría estado bien ver un poco más. Vince y Becky (que ha evolucionado de un modo muy interesante) son los que más se han desarrollado, y Jess y Luke han dejado detalles de que pueden crecer mucho en la temporada final. A pesar de ese esfuerzo por tocar demasiadas cosas en sólo 13 capítulos, esta cuarta temporada de "Friday Night Lights" ha mantenido un gran nivel, seguramente beneficiada de la seguridad que da saber que tienen otra temporada por delante para cerrar tus historias.

¿Y cómo acaba el derby entre Panthers y Lions? Pues con la victoria por sorpresa de los segundos, para darnos un rayo de esperanza en medio de varias tramas que, si no, habrían sido demasiado deprimentes. ¿Que a lo mejor no es muy creíble? A lo mejor no, pero no sería la primera vez que un equipo en construcción al que no se da ninguna oportunidad se apoya en su orgullo y su rabia para ganar a los grandes favoritos, demasiado acomodados y confiados en sus posibilidades. Cuando das el partido por ganado antes de que empiece, es muy probable que lo acabes perdiendo.
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