17 febrero 2010

Qué he hecho yo para merecer esto

Curiosamente, la entrada de ayer sobre los "robaseries" contenía unos cuantos ejemplos de actores que, por mucho que se esfuercen, no logran caer en ninguna serie que pase de la segunda temporada. Son los series-killers, aquéllos cuyo toque es el inverso al del rey Midas y no sólo no convierten lo que tocan en oro, sino que les acompaña un gafe que lo lleva al siniestro total. Algunos no merecen tamaña maldición, mientras otros deberían tomar nota y retirarse del negocio, y a otros cuantos casi se les podría aplicar el sambenito de "veneno para la taquilla" que los estudios de Hollywood endosaron a Katharine Hepburn a finales de los 30. Alex O'Loughlin (que en breve lucirá torso junto a Jennifer López en la película "El plan B") está opositando firmemente a arrebatar el título de series-killer de nuevo cuño a gente como Nathan Fillion (que parece haberse asentado con "Castle", después de los tortazos de "Firefly" y "Drive"). Primero le cancelan "Moonlight", luego aburre a todo el mundo en "Three Rivers" (otra al hoyo) y, para el año que viene, la CBS le dará una tercera oportunidad en el remake de "Hawaii 5-0" con Daniel Dae-Kim (que tiene en su haber, por cierto, la cancelación de "Crusade").

O'Loughlin aún tiene camino que recorrer para alcanzar a Christopher Gorham, que entre "Jake 2.0" (creada por Silvio Horta, como "Ugly Betty"), "Medical Investigation" (con otro gafe como Neal McDonough) y "Out of practice" (donde hubo otra conjunción de "malditos", esta vez con Paula Marshall post-"Cupid") está a esto de ser coronado el actor con peor suerte de la parrilla estadounidense actual. Si Chi McBride se lo permite, porque este buen hombre ha paseado su pinta de Charles Barkley de la televisión por "Killer Instinct" (que debía ser tan mala, que el propio McBride la rebautizó más tarde a un hilarante "Kill it, it stinks"), "The Nine" y "Pushing daisies". Él se lo toma con mucho humor. Me imagino que tampoco le quedará más remedio a Fran Kranz que tomarse así las dos cancelaciones consecutivas de "Welcome to The Captain" y "Dollhouse" (aunque ésta llegara a la segunda temporada), y lo cierto es que Eliza Dushku tampoco tuvo mucha suerte con "Tru Calling".

Nikolaj Coster-Waldau debe estar rezando todo lo que sepa porque la adaptación de la HBO de "Juego de tronos" aguante (a pesar de que la esperanza de vida de los personajes en esa saga no sea muy larga, que digamos), porque pasó del castañazo de "New Amsterdam" (que tenía sus fieles seguidores, aunque pocos) al prometedor pero fallido intento de "Virtuality", pero él puede decir que sólo son dos "telesinatos" en su haber, y no el carrerón de Bradley Cooper, que antes de estar de moda sufrió las cancelaciones de "Kitchen confidential", "Jack & Bobby" o "Miss Match" (que también tenía sus fans), o dos "alumnos" de Aaron Sorkin como Sarah Paulson ("Studio 60", la nueva "Cupid", "Jack & Jill") y Josh Charles ("Sports night", "Six degrees"), que de momento parece haber roto su gafe con "The good wife".

Hay más series killers de lo que parece a simple vista (la gente que ha pasado por series de Joss Whedon o "Twin Peaks" tiene a sus espaldas, generalmente, una buena lista de proyectos fallidos), y no todos son malos actores, no. Hay algunos por lo que merece la pena tragarse los mayores bodrios de la historia. Pero si sólo caen en ese tipo de series, o en otras que no logran hacerse un hueco con la audiencia, es difícil que cambien su suerte.
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