01 febrero 2010

El sueño de la razón produce monstruos

ALERTA SPOILERS: Creo que me va a resultar difícil comentar los dos primeros episodios de "Caprica" sin avanzar alguna que otra cosa que podría considerarse spoiler, así que lo mejor es que matéis el tiempo viendo resúmenes de pyramid si no los habéis visto. Y no, no es necesario ni siquiera saber de qué iba "Galáctica" para ver esta serie.

"Caprica" nacería como un spin-off más o menos precuela de "Galáctica", la serie con la que Syfy ha alcanzado mayor éxito y prestigio por ahora, pero es un ente completamente independiente de ella, como ese primer prototipo de cylon cuya memoria y habilidades los técnicos de Graystone no logran copiar e implantar en otros modelos de cylon, y que sólo funciona en un único y determinado cuerpo robótico. Es lo que pasa cuando decides tomar un atajo y utilizar el avanzadísimo avatar virtual de tu hija para crear tu propia inteligencia artificial, sin saber bien cómo funciona ni detenerte a pensar en otra cosa que no sea cumplir el calendario que el Ministerio de Defensa te ha dado para que le entregues tus soldados robóticos inteligentes. Pero aquí no estamos hablando de una inteligencia básica que da cierta autonomía para responder ante determinados problemas sin esperar a una orden del programador; lo que Daniel Graystone implanta en ese robot es una personalidad completa, virtual, con conciencia de su propia individualidad. Es el punto de partida del holocausto nuclear final, que aún está casi 60 años en el futuro.

El piloto de "Caprica" salió a la venta en DVD en abril (entonces ya comenté algunas impresiones), por lo que había que esperar a comenzara la serie de verdad para hacernos una idea de por dónde iba a desarrollarse la historia. De momento, da la sensación de que va a ser de "cocción lenta". Hay varias tramas moviéndose por ahí (Zoe atrapada en el robot, la peculiar vida de la hermana Clarice fuera de la escuela, la creencia de Amanda Graystone de que su hija era una terrorista, el duelo de Joseph Adama por su hija), pero están en sus estadios iniciales. El modo en que Zoe intenta discernir quién es (y realmente logrado eso de mostrarnos a la vez a ella y al robot) es bastante interesante porque, al fin y al cabo, no deja de ser el cuerpo de un poderoso robot metálico con la mente de una adolescente que, además, es un ente virtual que ya antes quería encontrar una identidad propia separada de la Zoe real (Zoe, por cierto, significa "vida" en griego).

Por ahora, hemos empezado a ver, por ejemplo, cómo se vivía el pyramid (en un estadio que, como ya hizo "V", utiliza también la arquitectura de L'Hemisfèric de Valencia), hemos visitado brevemente Little Tauron (el barrio de los inmigrantes de ese planeta, como la familia Adama) y hemos tenido una pequeña introducción en la integración de la tecnología en la sociedad de Caprica. Si en "Galáctica" todo lo que conocíamos de los Doce Colonias era por alusiones, aquí vamos a ir viendo poco cómo eran antes del genocidio perpetrado por los cylones, y la construcción de ese mundo seguramente va a llevar un poco de tiempo. Su serie madre ya descansaba en gran parte sobre los hombros de sus personajes, y "Caprica" aún va a acentuar más esa tendencia, porque en ella no hay batallas, ni una lucha desesperada por la supervivencia ni un único escenario que concentra toda la atención. Por diseño, es más dispersa y con un espacio más abierto, y necesita construir primero los cimientos de todo ese mundo.

Yo estoy lo suficientemente interesada para concederle el beneficio de la duda más allá de estos dos primeros capítulos. Además de la trama de Zoe dentro del robot (con algunos momentos muy Frankenstein), me pica la curiosidad por saber qué esconde la hermana Clarice, además del matrimonio comunal con, entre otros, Scott Porter (caminando, lo que es una variedad si lo hemos visto antes en "Friday Night Lights") y su gusto por el opio, o cualquier equivalente capricano a esa droga. Si yo no recuerdo mal, ella está involucrada de algún modo con los Soldados del Único (Soldiers of The One, o STO), que imagino que irán adoptando más relevancia conforme se acerque el final de la primera temporada.

Esto está sólo al principio. No sé si "Caprica" logrará romper ese techo de cristal que "Galáctica" nunca pudo superar para dar el salto al público masivo del que disfrutan, por ejemplo, "Los Soprano" o "Perdidos", pero de momento promete un interesante viaje.
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