04 febrero 2010

Timadores y abogados con peluca

Después del amago de cliffhanger esto-sí-que-no-te-lo-esperabas con el que se tomaron su descansito navideño, los chicos de "White Collar" no podían, de verdad, subvertir de tal modo la serie a mitad de la primera temporada. El pilar de todo el edificio es la relación entre Neal y Peter, una pareja que sostiene las partes más sosas y que, a veces, hasta nos hace olvidar que aún nos preguntamos cuál es el papel de Thifanni Thiesen en todo esto (y el de Natalie Morales, de paso, si es que vuelve a salir). Cambiar de modo tan radical su dinámica era, desde luego, demasiado riesgo todavía en el primer cuarto del partido. La explicación tampoco es que sea de las de premio, pero al menos los dos tienen un objetivo común aparte de los casos, y el episodio que han tenido más centrado en dicho objetivo fue bastante más interesante que los demás. "White Collar" sigue la fórmula USA del entretenimiento sin más, y de momento le funciona bastante bien. No es de las de pararse a analizar cada episodio porque, francamente, sería como el programa ése de Antena 3 que destripa trucos de magia.

Otra que ha vuelto, en el canal británico ITV, es "Law & Order UK". Aunque nos digan que ésta es ya la segunda temporada, en realidad lo que estamos viendo son los últimos siete episodios grabados con la primera, para que veais que la programación creativa está en el orden del día en todas partes. El primer tramo, todo sea dicho, acabó con un capítulo en el que Alesha, una de las fiscales, está involucrada de lleno y termina pasando una dura prueba, dejándonos una sensación un poco extraña que, curiosamente, se traslada a algunos de los nuevos episodios, en los que los fiscales pierden los juicios (a pesar de saber que están en lo cierto). Los guiones siguen adaptando historias de la "Ley y orden" original, pero el transcurso de los capítulos hace que, aunque casi no sepamos nada de la vida fuera del trabajo de los protagonistas, los conozcamos y descubramos algunos detallitos sobre ellos gracias a pequeñas bromas, miradas o comentarios de pasada (o la taza del West Ham del detective Brooks).

Como ya comentamos cuando se estrenó, sigue el mismo ritmo rápido y la misma seriedad que la original de la NBC (veremos si, cuando empiecen con guiones originales, también se inspiran en titulares de periódicos). Su principal fuerza reside en el reparto (aunque, como siempre me pasa con esta franquicia, el fiscal íntegro y honesto muchas a veces me pone de los nervios), y si aciertan con el caso, y está bien contado, logran episodios muy interesantes.

P.D.: Hasta donde yo sé, los subtítulos de "Law & Order UK" deben estar secuestrados en espera de rescate, así que estoy viendo esta segunda temporada sin su apoyo. Los acentos británicos a veces cuestan.
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