26 diciembre 2010

Bandas, espías y dragones

Uno de los directores más conocidos de todos los que hicieron documentales para la serie "30 for 30" de ESPN es Barry Levinson, que escogió para la ocasión un tema en el que los protagonistas no eran deportistas que habían alcanzado grandes hazañas, o que habían experimentado espectaculares caídas desde la cima, o emocionantes historias de superación personal. Los protagonistas de "The band that wouldn't die" son hinchas, seguidores de un equipo para los que éste es algo muy especial porque, además, tocan en la banda que anima el principio y los descansos de los partidos, unos hinchas que forjan con el equipo una relación tan especial, que cuando éste se marcha de la ciudad sienten, literalmente, como si les arrancaran el corazón.

Lo que la película cuenta es cómo la banda de los Baltimore Colts siguió tocando y tocando, yendo de invitada a otros estadios de la NFL, mucho después de que los Colts abandonaran el estado de Maryland (en medio de la noche, como si estuvieran haciendo algo ilegal) y se mudaran a Indianápolis. Durante más de una década, la banda mantuvo vivo el legado del fútbol americano en Baltimore con la esperanza de que, así, algún día volvieran a albergar una franquicia de la liga (tardaron en lograrlo y, al final, lo consiguieron porque los Browns se mudaron desde Cleveland, pasando a llamarse Baltimore Ravens. Los Browns volvieron a Ohio después). Levinson habla con casi todos los implicados y consigue que entendamos por qué los Colts eran tan importantes para ellos, dando un punto de vista personal a una historia que pasa muy a menudo en las ligas profesionales estadounidenses. Los Lakers, por ejemplo, mantuvieron ese nombre cuando se mudaron desde Minneapolis a Los Ángeles en los 60.

La cuarta temporada de "Burn notice" le da lo que parece la vuelta de tuerca definitiva a la trama del despido de Michael Westen de la CIA. La serie ha llegado a un punto en el que esa trama no da más de sí tal y como estaba planteada, así que se agradece un cambio que abre un mundo nuevo de posibilidades para el futuro (si yo no recuerdo mal, USA la renovó directamente para una quinta y una sexta temporadas, así de bien les funciona). Los dos últimos capítulos de esta cuarta entrega traen de vuelta a dos de los villanos más locos y memorables que han tenido desde Carla y Víctor, en la segunda temporada, y presentan una situación peligrosa de verdad para nuestros héroes que, además, tiene repercusiones emocionales para ellos que, tal vez, no preveían al principio.

Ignoro si Jesse, la nueva incorporación de estos episodios, continuará más adelante, pero no me importaría demasiado que dejáramos de verlo. Alguna vez hemos comentado que el equipo básico de Michael-Fi-Sam, con la ayuda ocasional de Madeleine, es muy entretenido de por sí y, de hecho, sus aventuras ayudando a gente que se mete en problemas con tipos muy poco recomendables resultaron lo mejor de una temporada en la que la trama serializada había perdido interés. El final apunta a aire fresco en la serie. En verano comprobaremos cómo siguen nuestros "Robin Hoods" favoritos del sur de Florida.

Una de las películas de animación del año, con permiso de "Toy Story 3", ha sido "Cómo entrenar a tu dragón", una cinta con la que DreamWorks se ha ganado la clase de elogios que parecían reservados sólo para Pixar, o para "Shrek". Basada en una serie de libros infantiles de Cressida Cowell, nos lleva a una isla habitada por vikingos en la que sus mayores enemigos son los dragones que esquilman su ganado, y con los que llevan siglos en guerra. El protagonista, Hiccup (hipo en inglés), es el hijo del jefe de la isla y, aunque su sueño es poder matar un dragón, es bastante torpe en ese aspecto. Sus habilidades están en otras cosas que, lógicamente, son las que lo convertirán al final en un héroe.

Es una cinta imaginativa, con una animación deslumbrante, y en la que se nota que sus directores se formaron en Disney y que, allí, fueron los responsables de "Lilo & Stitch", porque el dragón recuerda a veces al entrañable monstruito de aquella película, con una gran expresividad sobre todo en los ojos. Rodean al protagonista de una pléyade de secundarios de los que sobresalen el herrero y el chaval friki de los dragones, que recita los datos que sabe sobre ellos como si fueran los personajes de un juego de rol, con puntos de velocidad, de fuerza, etc. Es una aventura con el inevitable mensaje de tolerancia que, sin embargo, está muy bien incluido, sin que saturen con él, y se pasa un rato muy, muy divertido, como si fueras un niño otra vez.

Música de la semana: Es una elección curiosa que, para que suene durante los títulos de crédito finales, en "Cómo entrenar a tu dragón" eligieran "Sticks and stones", de Jónsi, más conocido por ser el cantante de Sigur Rós, y que no parece el primer nombre que se puede asociar a una película de dibujos animados de DreamWorks. Pero si en "Shrek" tenían a Eels, ¿por qué no iban a tener los dragones al islandés Jónsi?
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