16 diciembre 2010

El sindicato de los premios

El caso es que, para toda la atención que le dedicamos a los Globos de Oro, en realidad su peso en la temporada de premios y, sobre todo, en decidir quién ganará el Oscar es mucho menor del que podemos suponer. En realidad, de cara especialmente a los galardones de interpretación, resultan más decisivos los premios del sindicato de actores (SAG) porque una gran mayoría de los más de 6.000 votantes de los Oscars son precisamente actores. La victoria de "Crash" sobre "Brokeback Mountain" en 2005 empezó a fraguarse aquí, por ejemplo. Están mucho más metidos en la industria y sus tejemanejes, lógicamente, que los 81 miembros de la Asociación de Prensa Extranjera de Hollywood y pueden ejercer una mayor influencia, aunque no se puede negar que la ceremonia de entrega de los Globos (en la que se da cena y el alcohol corre sin problemas) es infinitamente más entretenida.

Las nominaciones de este año han contribuido a aclarar bastante la carrera de cara al Oscar y a posicionar de modo más claro a las que parecen favoritas. Además de "La red social" y "El discurso del rey", "Black Swan", "The fighter", "Winter's bone" y "The kids are all right" parten con todas las papeletas para ser de las que más nominaciones se lleven, mientras el remake de "Valor de ley" de los hermanos Coen coge un poco de aire, después del descalabro en los Globos, con las candidaturas de Jeff Bridges y Hailee Steinfeld. Sin embargo, la historia más curiosa es ver cómo, otra vez, Hilary Swank se cruza en el camino de Annette Bening, una "rivalidad" que ni la de Nadal-Federer en el tenis. Bening ha estado nominada al Oscar tres veces; por "Los timadores" (1991), "American Beauty" (2000) y "Conociendo a Julia" (2005), y excepto en la primera ocasión, en las otras dos se vio derrotada por Hilary Swank (por "Boys don't cry" y "Million dollar baby"). Para rematar la faena, Bening era la gran favorita para ganar por "American Beauty", que le había reportado los reconocimientos de los BAFTA, los SAG y varios círculos de críticos, y además aún se convirtió más en el centro de atención al llegar a la ceremonia de los Oscars embarazadísima de su cuarto hijo con Warren Beatty (le hicieron los mismos chistes que cuando a Catherine Zeta-Jones le pasó algo similar con "Chicago", años más tarde).

Pero ser la gran favorita a priori no te garantiza la estatuilla, y la niña bonita de todos los premios del cine independiente de aquel año, Hilary Swank, se la birló al final (es un caso muy claro de cómo una interpretación con calado puede hacer que una película parezca mejor de lo que realmente es). De todos modos, no fue tan descarado como en su segundo Oscar, en el que se benefició del sprint final de "Million Dollar Baby" en la temporada de premios, pasando de no contar para nadie a convertirse en la gran triunfadora. También es cierto que Bening no era la gran favorita aquel año, o no más favorita que Imelda Staunton ("El secreto de Vera Drake"), pero la coincidencia de que se repitiera su derrota a manos de Swank no le pasó desapercibida a nadie.

Este año, de todos modos, la que parece mejor posicionada de cara a los Oscars es Natalie Portman, que todos los críticos afirman que explota definitivamente su potencial como actriz en "Black Swan". Swank está nominada por "Conviction", la historia real de una mujer que se puso a estudiar Derecho para defender a su hermano, encarcelado por asesinato, después de que todas sus apelaciones fracasen. Nadie se ha acordado de esta cinta (dirigida por el actor Tony Goldwyn) hasta que ha llegado el SAG, y aunque no parece contar mucho (su única nominación es a mejor actriz), cualquiera descarta a una experta en comebacks como Swank.

En cuanto a las categorías de televisión, no comento nada porque casi son un calco de las de los Emmys. Estos premios son los únicos que nominan a todo el reparto de "The Closer", además de a Kyra Sedgwick, y en el apartado de comedia han dado la campanada acordándose de "Hot in Cleveland" y de Betty White.
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