24 diciembre 2010

La tele de Navidad

No deja de resultarme curioso que la película que todos tenemos más asociada a la Navidad sea una tan deprimente en el fondo como "Qué bello es vivir". Hasta que llega el final, y a pesar de tener por ahí un ángel que necesita hacer una buena obra para ganarse las alas, lo que vemos es a un hombre tan fundamentalmente deprimido, que considera muy seriamente el suicidio. No sé si será la cinta más emitida en estas fechas por las televisiones de todo el mundo, pero debe andar por ahí cerca, junto con las diferentes versiones de animación, con actores reales y modernizadas (tipo "Los fantasmas atacan al jefe") del "Cuento de Navidad" de Charles Dickens.

La verdad es que, con unas pocas excepciones, cuando las series deciden lanzarse a por los especiales navideños, pocas veces resultan capítulos realmente memorables, al menos para mí (no todas pueden ser tan originales como "Community"). Con el rollo ese del "espíritu navideño" y los buenos sentimientos y bla, bla, bla, la cosa puede acabar derivando a algo más blandito tipo "Siete en el paraíso". El especial navideño de "Warehouse 13", por ejemplo, iba por ese lado, aunque no se olvidaron de las tontunas varias de Pete y Claudia para animar el asunto y, por lo menos, el artefacto era original. Aunque para tontunas y absurdeces varias, pocos capítulos navideños resultan tan efectivos como los de "30 Rock" en los que Jack intenta dinamitar la buena sintonía de los Lemon, o en los que debe enfrentarse a su madre.

Es curioso, pero de muchas series con querencia por los episodios especiales de determinadas fiestas, los que yo más recuerdo no son los de Navidad, sino los de Acción de Gracias, como es el caso de "Friends" (aunque no sé si llegaron a tener alguno navideño). Sin embargo, en "Bones" han conseguido apañárselas un par de ocasiones para que, sin perder el "espíritu de estas fechas", no se vieran inundados por el almíbar. En una ocasión se quedaron atrapados en el museo toda la noche y, en otra, el muerto en cuestión se parecía peligrosamente a Santa Claus. Aunque aquí, tener el punto de vista lógico y racional de Brennan impide precisamente el toque merengue que se adueñó, por ejemplo, del capítulo especial de "Glee".
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