21 diciembre 2010

A un paso de la grandeza

Este año ya no hay listas de lo mejor de la década, pero eso no quiere decir que, de aquí a final de mes, no vayan a salir un montón referidas a cualquier tema susceptible de ser resumido de este modo. En las concernientes a la televisión, lo más habitual es encontrarse las mejores series (a veces dividas entre estrenos y veteranas), los mejores capítulos, los peores programas y otras que se inventan sus propias categorías. Sin embargo, una de las más curiosas es la de los premios Cincy, un reconocimiento que se sacó "Tuned In" de la manga hace un par de años y que le sirve para acordarse de series que podríamos calificar de fallidas, de fracasos interesantes, series con ambición y con detalles de un gran potencial que, sin embargo, se quedaron a medias y sólo en ocasiones fueron capaces de desarrollar ese potencial.

El nombre del "premio" viene de "John from Cincinnatti", la siguiente serie que David Milch hizo para HBO después de "Deadwood", y que muchos críticos despacharon como un desastre con algunos momentos aislados de genio. Al crítico de "Tuned In", James Poniewozik, le parecen más interesantes aquellas series que apuntan muy alto y se quedan cortas, antes que las que apuestan por la consistencia del término medio, y por eso este año reconoce en esa lista a "Caprica", "Lone Star", "My generation", "Running Wilde" y, en un caso especial, "Glee", que incluye más por el convencimiento de que, cuando quiere, puede ser una gran serie. "Lone Star", por su parte, tiene el dudoso honor de ser el mayor fracaso de la temporada de otoño, cancelada después de sólo dos capítulos, a cada cual con una audiencia aún más hundida en el barro.

Otros casos muy claros de "Cincy" que Poniewozik incluyó en su lista del año pasado son "Dollhouse" o "Kings" (que yo no he visto), y sospecho que también podrían entrar cosas como "Studio 60" o "Paradox", una serie de ciencia ficción de la BBC que, para mi gusto, ofreció menos de lo que prometió. A veces la serie es cancelada antes de que los guionistas encuentren el tono más adecuado, o justo cuando está en una racha creativa que apunta a una segunda temporada mucho mejor, si hubiera tenido el lujo de aspirar a ella. Los designios de la audiencia son inescrutables, y nunca se sabe si el inicio de tu plenitud creativa coincidirá con el momento en el que los espectadores deciden abandonarte.
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