31 enero 2011

La vida de una serie

Hace algún tiempo me enviaron por Twitter una viñeta (lamento que se vea tan mal), original de esta web, en la que se resumía la vida de cualquier serie de televisión, con excepción de las de HBO como mucho. Con un humor bastante certero, diseccionaba la curva de la creatividad de una serie tipo que se estrene en una network en Estados Unidos, exponiendo cómo eran sus inicios, dónde estaba su punto de aurea mediocritas y en qué momento empezaba a despeñarse. Es una generalización muy amplia, pero muy divertida, que viene a decir más o menos lo siguiente:

La primera temporada es el periodo de gracia, en el que la serie aún está probando cosas nuevas y se ve insegura. En la segunda, subtitulada "ahora sí que es de verdad", se cambian las cosas que no funcionan y guionistas y actores empiezan a encontrarse cómodos en sus respectivos papeles. De la tercera a la quinta temporadas alcanza su punto álgido y se mantiene ahí con consistencia. Es su "edad dorada", en la que la serie encuentra su ritmo y parece que no necesita ningún esfuerzo para desarrollarse. En la quinta temporada, los guionistas prácticamente usan todas las buenas ideas que se les ocurren, lo que lleva a una sexta que ellos titulan "las grietas empiezan a verse", y en la que parte del equipo creativo se marcha a otros proyectos. Los personajes alcanzan la cima de su evolución natural y ya no dan más de sí, pero todavía hay más episodios buenos que malos. A partir de la séptima temporada, empieza la espiral descendente e imparable. En la viñeta apuntan que, para suplir la falta de ideas, se elevan los valores de producción y los personajes quedan a merced de tramas llenas de giros extraños puestos ahí sólo porque sí. Es la última oportunidad para terminar la serie con dignidad porque, a partir de la octava temporada, llegan "los años zombies", que es una muy gráfica metáfora de cómo es el show desde ese momento y hasta su final (leedlo en inglés si podéis porque es mucho más divertido).

Aunque es una generalización muy amplia, lleva su parte de razón y, al mismo tiempo, sirve para mostrar excepciones que confirman la norma. "Cómo conocí a vuestra madre" llegó a su punto más alto antes de tiempo, en la segunda temporada, mientras "CSI" vivió un rejuvenecimiento en la séptima entrega gracias a la trama continuada del Asesino de las Miniaturas. Series muy, muy veteranas como "Ley y orden" de repente reverdecieron laureles en la 19ª temporada, que se dice pronto, y hay otras que aguantan mucho menos en antena y pasan por todas las etapas del cuadro de un modo muy concentrado (la tercera temporada de "Verónica Mars" podría ser como la sexta de la viñeta, aunque por otras razones más relacionadas con su baja audiencia y las presiones de su nueva cadena). A "Expediente X", sin embargo, casi se le puede aplicar este esquema vital punto por punto; sus mejores temporadas llegaron entre la tercera y la quinta y la marcha de David Duchovny al acabar la séptima tendría que haber supuesto su cierre.
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