14 marzo 2011

De los Observadores a Jane Eyre

El otro día hablábamos sobre cómo, muy probablemente, "Perdidos" había tenido parte de culpa en que nos enfrentáramos a muchas series pensando ya directamente en si el final iba a merecer la pena. Yo creo que esa idea estropea la diversión que podamos extraer de la serie y, a veces, otro de los daños colaterales del visionado semanal de "Perdidos" amenaza también con quitar todo lo divertido de enfrentarte a un capítulo si no lo controlamos y dejamos que se convierta en una obsesión. La caza de referencias y easter eggs en los episodios de "Perdidos" era un clásico que se ha trasladado casi intacto a "Fringe". Los fans analizan casi fotograma a fotograma los capítulos buscando pistas ocultas, a los Observadores, referencias a la mitología de la serie o a eventos externos, como bien puede apreciarse en la disección que "Fringe Bloggers" hace de "Os", la entrega de la semana pasada.

Los guionistas y directores son muy conscientes de ello y dejan pequeños detalles aquí y allá (además de los símbolos antes de cada corte publicitario), detalles que muchas veces no son más que eso, cositas simpáticas para recompensar a esos fans tan dedicados. El problema puede venir cuando empezamos a analizarlos todos hasta la extenuación, intentando encontrar insinuaciones de por dónde puede ir la historia a partir de esos easter eggs. A veces, es todo mucho más sencillo (esto puede ser un spoiler; por ejemplo, en cuanto el Observador le dijo a Peter "debe ser muy duro ser padre", no era difícil sospechar que BOlivia podía estar embarazada. Fin del spoiler). Ir compulsivamente detrás de esas pistas, y casi analizar los capítulos en función de ellas, puede no sólo saturarnos, sino crearnos falsas expectativas y arruinar la diversión de ver un episodio porque la serie nos gusta.

 A veces, las referencias o los dejà vú hacia otras cosas aparecen cuando menos te lo esperas. Tomemos como ejemplo "South Riding", una adaptación en tres episodios de la BBC de una novela de Winifred Holtby, una olvidada escritora inglesa que murió joven y que retrató en ese libro la vida en un pueblo de Yorkshire afectado de lleno por la recesión económica que sufre el país a mediados de la década de 1930. Sobre todo, donde se pone el acento es en la política local y en las diferentes ideas que se enfrentan sobre cómo ayudar a que South Riding empiece a levantar cabeza, pero las cosas no son fáciles si hasta los terratenientes del lugar están más que apurados de dinero y el fantasma de la Primera Guerra Mundial (y de la moral victoriana) todavía flota en el ambiente.

Está claro que en la BBC se dieron cuenta de lo actual que es la trama del libro y del interesante comentario social que puede salir de ahí, pero al final del primer episodio lo que me chocó es darme cuenta de que hay una subtrama que parece un homenaje a "Jane Eyre". No voy a decir más para que lo descubrais por vosotros mismos si os animais a ver la miniserie. Eso sí, me resulta aún más curioso cuando en Estados Unidos acaba de estrenarse una nueva versión de la novela de Charlotte Brönte, protagonizada por Mia Wasikowska y Michael Fassbender, y que tiene un trailer con un aire gótico que no sé si luego se respetará. Pero claro, hay como una veintena de adaptaciones de "Jane Eyre" al cine y la televisión.
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