21 marzo 2011

Comedia sin corazón

El diario "Los Ángeles Times" publicó ayer una columna en la que, hablando sobre sitcoms que metamorfoseaban y descartaban su premisa inicial al cabo de varias temporadas, terminaba concluyendo algo realmente interesante y controvertido, al mismo tiempo: que las mejores comedias, las más incisivas, no tienen corazón. Vamos a explicarnos antes de que me ataquéis con antorchas. El artículo sostiene que, después de varios episodios y una vez que el mundo de la serie ya está bien establecido, algunas comedias evolucionan desde ese punto de partida hacia otra cosa que les sirve de impulso y fuente de sus chistes. Pone como ejemplo "Community", que está más interesada en jugar con la forma y las referencias que en desarrollar la dinámica del grupo de estudio de español que lo empieza todo, o "The Office" que según ellos ha ido escorándose más y más hacia la farsa.

También usa como ejemplo "30 Rock", que ha ido aparcando la premisa de estar centrada en un programa de sketches de humor y ha ido depurando lo que en el artículo llaman los "gags a lo dibujo de Escher", chistes con sobreentendidos y varias capas a los que la interpretación de los actores añade otra capa más. Y la serie de la NBC le sirve también para ejemplificar ese enunciado de que las mejores sitcoms, o las más innovadoras, no tienen un centro emocional, un corazón, como puede tenerlo "Modern family". Su humor es mucho más intelectual, incluso cuando hacen chistes de "caca, culo, pedo, pis", y no se preocupan tanto del desarrollo y la evolución de los personajes. No hay más que comparar las tramas de la muerte de Don Geiss (que para Jack es como un padre) en "30 Rock" y la de un familiar de uno de los protagonistas de "Cómo conocí a vuestra madre".

La cima de este estilo de comedia, claro, sería "Seinfeld", la serie que no iba sobre nada, como reconocían el propio Jerry y su amigo George. Creo que alguna vez he reconocido que nunca conecté con su humor y nunca me hizo especial gracia, pero es muy cierto que fue una auténtica revolución en el tipo de sitcoms que se estaban haciendo entonces, a principios de los 90, insuflando en el género un alto nivel de metarreferencias y autoconsciencia. Estas comedias más intelectuales son también más áridas, desde luego, pero no tienen porqué ser necesariamente mejores, como sostiene el diario californiano. Se dirigen a públicos distintos y buscan una reacción distinta en el espectador, y sus puntos fuertes son diferentes. "30 Rock", por ejemplo, es insuperable burlándose de la NBC y los tejemanejes empresariales detrás del negocio de la televisión, mientras "Cómo conocí a vuestra madre" funciona mejor cuando el humor proviene del proceso de crecimiento de los propios personajes (o de la Slap Bet).
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