27 marzo 2011

Ladrones de bancos y políticos inquietantes

La película de terror de la temporada. Así han descrito algunas críticas "Inside Job", el documental por el que Charles Ferguson ganó el Oscar retratando la crisis financiera que estalló en 2008, y cuyas consecuencias estamos sufriendo todavía. Es una historia de casi de terror porque muestra que los ciudadanos de a pie estamos totalmente a merced de unas pocas entidades bancarias con tácticas depredadoras en su afán por tener unos beneficios cada vez mayores a muy corto plazo. Lo que vaya a pasar a medio y largo plazo no les importa en absoluto, y si terminan hundiendo empresas, países enteros y llevando al mundo occidental al borde de la quiebra les resbala mientras puedan repartirse unos bonus millonarios a final de año.

Ferguson disecciona no sólo las razones detrás del mayor crash bancario desde el de 1929, sino que se remonta a su origen en los años 80, cuando la Administración Reagan comenzó a levantar los controles y a regular cada vez menos las prácticas de Wall Street. La película sostiene que todos los implicados, que han ido cambiando de trabajos y asociándose a diferentes presidentes para seguir siempre en las más altas esferas financieras durante casi tres décadas, sabían perfectamente dónde podía desembocar su avaricia y, aún así, siguieron adelante con ello. Y el panorama que pinta al final no hace más que incrementar esa indignación y esa rabia que mueve el documental (narrado por Matt Damon). En una de las noticias de las que se hace eco "Inside Job", un comentarista dice que fue el mayor robo de un banco de la historia. Y sus perpetradores, que ya lo han hecho con anterioridad, siguen en la posición de hacerlo otra vez.


"The Chicago Code" está en el ecuador de su primera temporada y, aunque a veces el lado serializado y el autoconclusivo no terminan de casar del todo bien, sí ha conseguido que el "villano", el concejal Gibbons, sea un personaje realmente interesante, con un permanente filo peligroso debajo de sus sonrisas y la actitud tranquila de quien sabe que tiene la sartén por el mango. Delroy Lindo también merecería que Emmys y Globos de Oro se acordaran de él, aunque sospecho que le pasará como a su compañero de cadena John Noble ("Fringe") y lo ignorarán cuando llegue el momento. Y es una lástima, porque ver sus "enfrentamientos" (que no son tales) con la superintendente Colvin es uno de los mejores momentos de la serie, especialmente porque a Jennifer Beals también se le da muy bien puntuar sus demostraciones de poder con una amplia sonrisa. Apenas estamos asomándonos a la superficie de todo lo que la serie puede dar de sí, así que sería una pérdida si, con sus más bien mediocres (pero estables) audiencias, no consigue una segunda temporada.

Y ya que Noble y "Fringe" han salido a relucir, no puedo resistirme a decir que tengo mucha curiosidad por ver qué van a hacer Lincoln y Charlie. Desde que empezó la tercera temporada, he tenido la sensación de que unos cuantos personajes revisarían sus lealtades y terminarían tomando sus propias decisiones, y que quienes pensamos que están de un lado van a acabar, seguramente, del otro. No quiero decir nada más para no estropear nada a los que aún no hayáis visto el último capítulo. Eso sí, de vez en cuando se nota mucho que buena parte de sus responsables trabajaron en "Alias", y yo me divierto tanto o más con esos dejà vús como con los de "Expediente X".

Música de la semana: "Inside Job" empieza con una canción que podría haber estado en la banda sonora de cualquiera de aquellas películas de los 80 sobre tipos que empezaban a trabajar a Wall Street con sueños de hacerse ricos, "Big time", de Peter Gabriel, que tenía un original videoclip, por cierto.
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