17 marzo 2011

Saturación de pilotos

El exceso de información también es desinformación. Es una de las máximas que más te repiten si te da la ventolera de estudiar Periodismo.Nuestro cerebro tiene un límite de cosas que puede procesar al mismo tiempo, y si se sobrepasa, peta, como le pasa a un ordenador saturado de datos (como le pasó el ordenador del módulo lunar del Apolo XI cuando estaban tomando tierra en la Luna). En estos meses iniciales del año y, en realidad, desde finales del año anterior, en la televisión estadounidense están en plena temporada de pilotos, el periodo en el que los guionistas presentan sus proyectos a las cadenas y estas piden la producción de un piloto (un episodio de presentación) para decidir si la serie que hay en él en potencia les interesa para incluir en la parrilla de la próxima temporada.

Cada año pueden llegar a producirse creo que casi un centenar de pilotos, de los que a lo mejor unos veinte o así tienen la oportunidad de convertirse en una serie. Multitud de actores, directores y guionistas, algunos muy conocidos, trabajan en ellos, y es muy habitual que, en estos meses, los medios que informan sobre la actualidad de Hollywood bombardeen todos los días con noticias de tal proyecto que va a desarrollar esta cadena, o este actor que va a protagonizar tal serie. En enero-febrero, de hecho, es un auténtico bombardeo de información que lleva a que se hagan análisis sobre las próximas tendencias televisivas para el otoño o las posibilidades de futuro de determinados títulos en emisión si alguno de sus actores aparece asociado a la producción de algún piloto. Todas estas noticias, en realidad, no dejan de ser castillos en el aire. Tomemos por caso "Tilda", un comedia que se había presentado a la HBO sobre una bloguera especializada en Hollywood, basada en Nikki Finke. Su protagonista era Diane Keaton y el productor que la impulsaba, Bill Condon, y ya sólo por eso se la empezó a saludar como una de las novedades más prometedoras del año que viene. Pero ahí se estaba obviando que sólo era un piloto y que, por tanto, existía la posibilidad de que no saliera adelante, que es lo que ha ocurrido finalmente.

Robert Kirkman, creador del cómic "The Walking Dead", siempre dice que, mientras estaban produciendo el piloto de la serie de televisión para AMC, intentaba no emocionarse demasiado porque sólo era un piloto y podía quedar todo en agua de borrajas. Prácticamente hasta que no se vio en la alfombra roja del estreno en Los Ángeles no empezó a creerse que de verdad su cómic había dado el salto a la televisión. Todas estas noticias sobre futuros proyectos hay que tratarlas con mucha prudencia. Antes de "Mr. Sunshine", se saludó por todo lo alto el regreso a la tele de Matthew Perry con una serie que se llamaba "All about Steve" (o algo así), y que creo que era para Showtime. Tras meses especulando sobre ella, al final la cadena no se la quedó, y se nos quedó a todos cara de tontos. Es lo que pasa si te guías demasiado por el cuento de la lechera.

Y es que el negocio televisivo no es una ciencia y no hay modo de predecir qué va a funcionar y que no. Incluso hay series que se anuncian en los upfronts de mayo que luego se quedan en el limbo, como "Love bites", aquella colección de historias cortas de la NBC, unidas por la amistad entre los personajes de Becki Newton y Jordana Spiro, que o se estrena en verano y de relleno, o se va a dormir el sueño de los justos. Mientras no se emita el primer episodio, no se puede dar por seguro nada, e incluso entonces tampoco hay que confiarse.
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