11 abril 2011

¿Obligación o afición?

Lo mío con las series es un hobby, una afición, a veces un conato de obsesión que me llevó a abrir este rincón bloguero hace ya cinco años. Veo las series que me llaman la atención, que me gustan y con las que me divierto, independientemente de que sean buenas, malas, clásicos o guilty pleasures. Cada vez que se anuncian los estrenos de otoño o de midseason, le doy una oportunidad a aquellos que, por lo que sea, han conseguido picar mi curiosidad, ya sea por la temática, por las críticas o por alguna que otra razón menos clara. Si me animo a ver "Body of proof", por ejemplo, es porque tengo curiosidad por ver por dónde va su forense protagonista, la doctora Megan Hunt, y ya veremos luego si le encuentro algo que me enganche. Y tengo pensado ver "Mildred Pierce", pero será más adelante, cuando le haga un hueco, porque mi interés, de momento, no es tan alto.

La afición por las series es lo que mueve a casi toda la blogosfera que habla de este tema (a unos pocos suertudos, además, les pagan por ello), pero a veces, durante ciertos periodos, caemos en la tentación de dejar que se convierta en una obligación, lo que siempre entraña el riesgo de quitarle toda la diversión al asunto. En septiembre, por ejemplo, los estrenos de las cadenas en abierto suelen concentrarse en gran parte en un par de semanas, y seguirlos todos más o menos a ritmo de emisión (con unos pocos retrasos aquí y allá) es una tarea complicadísima. Los críticos de televisión, aunque les guste hacerlo, están obligados y les pagan por ello; nosotros lo hacemos por afición. Pero reconoced que, a veces, nos tragamos verdaderos bodrios que no veríamos de otro modo porque, en el fondo, lo consideramos un poco una obligación.

Cada uno lleva su sistema, está claro. Yo no veo ninguna de las series con el sello de aprobación de Shonda Rhimes (no, ni siquiera "Anatomía de Grey", ni cuando aún molaba) porque, simplemente, no me van, pero, ay; como encuentre una de policías con unos protagonistas más o menos interesantes, de esa no me escapo. Prefiero escribir luego sobre algo que me ha entretenido, porque andar poniendo a parir siempre todo lo que ves acaba siendo muy repetitivo. En cuanto empieza a pasarme eso con una serie (y me aburro viéndola), adiós muy buenas.

Parte de esto ha estado inspirado por una discusión que hemos tenido esta tarde en Twitter sobre si era necesario ver "Forbrydelsen" antes de ver su remake, "The Killing". Había quien decía que sí, para poder comparar una y otra, y quien decía que no, que la nueva versión tenía que sostenerse por sí misma. Yo soy más de la segunda opinión si no he visto anteriormente la serie original. Es posible que acabe viéndola más adelante, pero porque me llama la atención por sí misma (y "Forbrydelsen" me llama la atención). Aunque las "normas" están para saltárselas, porque vi el piloto de la "Galáctica" original sólo para compararlo con el de la nueva. Cosas que pasan.
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