04 abril 2011

Fantasmas del pasado

Historias de casas encantadas y fantasmas de niños que buscan que los vivos den un cierre a las circunstancias de su muerte hay a montones. Pocas cosas hay que, potencialmente, puedan resultar tan inquietantes como el fantasma de un niño (ved "El espinazo del diablo" si no me creeis, o "Al final de la escalera" y su pelota), pero lo hemos visto ya tantas veces, que hay que hacerlo muy bien para que sea efectivo. La parte que lidia más con las manifestaciones del fantasma de Alice Morgan es la menos lograda de "Marchlands", una miniserie de cinco episodios que entrelaza las historias de tres familias viviendo en la misma casa en tres épocas diferentes. Tenemos a los Bowen en 1968, que pierden a la pequeña Alice en un accidente en el bosque; luego encontramos a los Maynard en 1987, cuya hija pequeña. Amy, tiene una amiga invisible un poco particular, y por último están Mark y Nisha, una joven pareja que está esperando una hija en 2010.

Los aspectos en teoría sobrenaturales de la trama se concentran en las dos últimas subtramas y, especialmente, en la de 1987, que resulta demasiado típica y no consigue funcionar del todo bien. Sin embargo, la sensación de pérdida y el dolor de los Bowen en los 60 sí resulta más interesante, y la presentación entrelazada de las historias de las tres familias es lo más efectivo. Sus tramas discurren casi siempre paralelas en el sentido de que muestran casi las mismas preocupaciones y miedos, y tienen todos que lidiar con secretos y fantasmas de su pasado mucho menos tangibles que el de Alice. De hecho, esa intersección de las líneas temporales de las tres familias es casi lo que más engancha, y eso que las historias de 1968 y 2010 son más drama de personajes que de miedo (hay algún susto, pero no son gran cosa, y en la segunda sí se construye al principio cierta sensación de misterio).

Lo mejor de "Marchlands" es su reparto (Dean Andrews y Alex Kingston deberían tener un spin-off de sus personajes porque son muy divertidos juntos) y cómo ha resucitado con razonable éxito una idea que circuló por las cadenas estadounidenses durante la temporada de pilotos de 2008. Ya comentamos que se trataba de "The Oaks", que tendría que haber sido una serie para Fox, pero que nunca pasó de ese primer capítulo. Viendo la adaptación inglesa, es inevitable preguntarse cómo habrían conseguido en EE.UU. mantener la historia a lo largo de un mínimo de 13 capítulos y, si hubiera sido renovada, cómo se las habrían ingeniado para alargarla en la segunda temporada. A "Marchlands" le beneficia tener sólo cinco episodios, con lo que las partes más débiles (la música demasiado evidente, por ejemplo) no se acentúan tanto como probablemente ocurriría si la estiraran más tiempo.

Alguien me preguntó si, en vista de lo bien que le ha funcionado al canal ITV, no habría segunda temporada, y me temo que no la va a haber. La historia se cierra al término del quinto episodio de un modo bastante definitivo.
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