17 abril 2011

Juegos mentales

ALERTA SPOILERS: Hemos llegado a un punto en el que hablar de "Fringe" sin desvelar más de la cuenta para quien no esté al día es bastante difícil. Así que si no habéis visto lo que Walter puede hacer en la tercera temporada con un poco de LSD y un aparatejo de conexión mental, mejor no sigáis leyendo.

Siempre hay un punto en el que algunas series, después de los titubeos iniciales en los que están todavía probando lo que funciona y lo que no, se sienten lo suficientemente seguras en sus posibilidades y en lo que son para intentar algún capítulo diferente, una digresión que se salga de la "fórmula" habitual con la que se cuentan sus historias. "Expediente X" hacía sus célebres episodios humorísticos y autoparódicos, "Sobrenatural" se lanza por la vía de las metarreferencias y "House", por ejemplo, se mete dentro de la cabeza de su protagonista. "Fringe" optó por un cuento con toques noir y musical ("Brown Betty") en el que se empleaba una digresión para contarnos cómo se sentía Walter. Ese capítulo (que a mí me pareció un hallazgo) dividió radicalmente a los fans, aunque no creo que tanto como lo hará "Lysergic Acid Diethlamyde", el episodio en el que Walter y Peter se introducen en la mente de Olivia para "extraer" de ella la consciencia de William Bell.

Los nueve primeros capítulos de esta temporada, en los que las dos Olivias habían intercambiado sus puestos, son fácilmente el mejor arco que ha tenido la serie hasta ahora, y uno de los mejores de esta temporada televisiva estadounidense. Avanzaban la trama serializada y te presentaban situaciones que, por muy locas o extrañas que pudieran parecer, te las creías porque estaban ancladas en unos personajes con unas emociones muy reales. Una vez que ese arco se ha solucionado, aunque con diversos daños colaterales y consecuencias, la serie ha ido poniéndonos a prueba cada vez un poco más con el nivel de idas de olla y locuras que podía lanzarnos, usando como base nuestro interés y preocupación por esos personajes. A la vez que "Fringe" iba volviéndose más "Alias", conseguía que gente del Otro Lado como Lincoln y Charlie estuvieran entre nuestros favoritos, y hasta logró hacernos cambiar el modo en el que veíamos a BOlivia. El test final ha sido introducir la consciencia de William Bell en Olivia, un movimiento que, aunque no ha funcionado todo lo bien que podría, sí ha proporcionado, por lo menos a mí, varios momentos de gran diversión al ver a "Bellivia" y Walter trabajando juntos (y cada vez que Anna Torv hacía ese gesto tan de Leonard Nimoy de levantar una ceja, yo aún me lo pasaba mejor. Lo de la voz, lo dejamos para otro día).

Y así llegamos a este capítulo que, al igual que "Brown Betty", utiliza una digresión estilística para, en lugar de avanzar la trama, solidificar la posición de los personajes y, especialmente, contarnos el estado emocional de uno de ellos, y prepararlo para las cosas a las que deberá enfrentarse más adelante. Si en la segunda temporada era Walter ese personaje, en esta tercera es Olivia. Para ello, "Fringe" no sólo ha hecho un evidente homenaje a "Origen", sino también a "Matrix" y a su propio piloto, cuando Olivia compartió los recuerdos de John Scott en unos sueños que parecían sacados directamente de "La celda". Walter, Peter y Belly se dedican a buscar la consciencia de una Olivia que, asustada, se ha escondido donde nadie pueda encontrarla, y en el proceso, la ayudan a convertirse definitivamente en el guerrero que el manuscrito ZFT decía que lucharía en la pugna entre los dos Universos. Al final del capítulo, Olivia se ha convertido definitivamente en Sydney Bristow, en The Dunhamnator, como la llaman en "Fringe Bloggers", y se ha puesto en marcha el mecanismo que nos debe llevar al final de temporada y a lo que me da la sensación que va a ser una unión de fuerzas entre algunos miembros de la División Fringe de Tierra 2 y los de nuestro lado.

Con "Fringe", ha llegado un punto en el que incluso sus mayores idas de olla me divierten muchísimo, Es un poco como aquellos finales de temporada que Russell T. Davis hacía en "Doctor Who", en los que no ponían ningún tipo de límites a las cosas que podían hacer, y con los que confieso que pocas veces me lo he pasado tan bien viendo una serie de televisión. Esto tiene que abrazarse ya con todas las consecuencias.

Música de la semana: Hay que ver lo larga que es la sombra de "Origen", y no sólo temáticamente. Hubo un capítulo de "Castle" que prácticamente plagiaba la banda sonora de Hans Zimmer, y esta va camino de estar más sobreexpuesta en trailers y promociones que la de "Requiem por un sueño". Pero no va a ser esa nuestra selección musical, sino una canción con un título que hace referencia muy clara a ese último capítulo de "Fringe", "Mind trips", de The Brand New Heavies.
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