02 septiembre 2012

El club de las bailarinas "muertas"

ABC Family tiene un modo bastante particular de tratar a sus series. En vez de renovarlas para una nueva temporada, por ejemplo, a veces les encarga a sus responsables más capítulos antes de decidir premiarlos con una nueva temporada, con lo que puede darse la circunstancia de que una serie como "Switched at birth" vaya a estrenar en otoño la última parte de su primera temporada (y debutó el verano de 2011) y que su segunda entrega no se vea hasta enero, o así. En el caso de "Bunheads", lo que se verá en invierno será la recta final de su temporada de debut, una temporada que inicialmente sólo tenía 10 capítulos y que termina en un claro final de temporada, no de media temporada. Ese final acaba comparando a Michelle, la corista de Las Vegas que acaba en el pueblo californiano de Paradise tras casarse con un admirador/acosador (pobre Hubbell), con ese arquetipo del profesor poco ortodoxo que llega nuevo a una escuela y revoluciona el mundo de los alumnos. La referencia a "El club de los poetas muertos" termina de cimentar ese papel de Michelle como extraña en Paradise, como alguien que llega allí con una diferente concepción de todo y que no se ha adaptado a las normas no escritas que "gobiernan" el pueblo.

El accidente en la representación de "El Cascanueces" ejemplifica todo eso en una sola rociada de spray de pimienta (uno de los gags más conseguidos de la serie), y nos recuerda que Michelle puede haberse quedado a vivir en Paradise, y puede dar clases en la academia de baile de Fanny, pero aún no sabe qué hacer con su vida ni qué pinta allí. Ése aspecto es la que la separa definitivamente de Lorelai, a pesar de que las dos hablen a toda velocidad y no puedan vivir sin café, y a pesar de los inevitables dejá vùs a "Las chicas Gilmore" aquí y allá. Michelle está simplemente dejándose llevar, sin darse cuenta aún de que está empezando a forjar una relación especial con las cuatro bailarinas adolescentes. Ellas, por su parte, se han integrado mucho mejor en la historia de Fanny y Michelle y, de hecho, es la primera la que a veces da la sensación de sobrar un poco. He de confesar que, en los últimos episodios, el dúo que formaban Ginny y Melanie cuando intentaban "ayudar" a Boo me resultaba muy divertido.

"Bunheads" necesitaba más capítulos para desarrollar mejor su historia, que a veces parecía dar unos saltos un poco peculiares, pero sí ha terminado teniendo en muchas ocasiones un tono subyacente de melancolía, o de tristeza por haber dejado pasar ciertas oportunidades, que le daba un toque un poco diferente del que suelen tener los títulos de ABC Family. Entre esos toques distintos han figurado sus escenas de los sueños de Michelle (en los que la voz de Sutton Foster cantando es grabada en directo, algo poco usual en la televisión actual) y el baile metafórico de la rebeldía de Sasha, y han sido eso, toquecitos en medio del tono general amable y un aluvión de referencias a "Juego de tronos" totalmente desarmantes (además de un gran "holy frak" en el último episodio). "Bunheads" es Sherman-Palladino por los cuatro costados, con los pros y los contras que eso acarrea, y aunque tiene obviamente camino por delante para mejorar, lo que ya tiene ganado son unos personajes bien construidos y bien interpretados. Y qué demonios, ha tenido momentos realmente divertidos y un par de episodios de buen nivel (el último o el del camión-cine ambulante).

Música de la semana: Hasta que llegue el turno de hablar de una de las citas de este verano seriéfilo que se acaba, "Political animals", nos vamos a quedar con la canción que le servía de sintonía, "Future starts slow", de The Kills.
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