29 diciembre 2013

El Doctor en Pemberley

 
Las navidades en la televisión británica son sinónimo de capítulos especiales de las series de más éxito, y de miniseries cuya emisión se concentra en la semana de Navidad y el Boxing Day (26 de diciembre), un día de fiesta muy tradicional allí en el que, por ejemplo, la Premier League se reserva algunos de los partidos más esperados. También son sinónimo, desde la época victoriana, de historias de fantasmas, pero ya llegaremos a eso. Lo que nos interesa es que, en los últimos años, la noche de Navidad suele ser el momento en el que se emite el especial de "Doctor Who" que suele cerrar una etapa en la serie y abrir otra, incluso aunque el Doctor y sus acompañantes continúen siendo básicamente los mismos. También se ha utilizado últimamente para despedir a un Doctor y presentar al siguiente; es lo que pasó cuando David Tennant cedió el testigo a Matt Smith (aunque aquello fue más en Año Nuevo) y es lo que ha sucedido cuando ha llegado el momento de que Smith deje los mandos de la TARDIS a Peter Capaldi. "The time of the Doctor" ya venía con toda aquella profecía de que Trenzalore sería el fin de Once, y lo que hemos visto es, precisamente, esa batalla de la que tanto se ha hablado en esta primera etapa de Steven Moffat como responsable de la serie. Ha sido un capítulo que ha ido más por el lado emocional, trayendo de vuelta unos cuantos de los "grandes éxitos" de la era Smith y, con algunos de ellos, jugando con la inexperiencia de Clara con ellos, y finalmente ha dejado una despedida final emotiva y una regeneración, de nuevo, más escorada hacia el humor. Desde luego, hay mucha curiosidad por ver cómo funcionarán juntos Doce y Clara.

Las adaptaciones literarias de época son otra de esas pequeñas tradiciones invernales de la BBC y, este año, la opción elegida es una realmente curiosa; "Death comes to Pemberley", o "La muerte llega a Pemberley", una novela que PD James escribió hace un par de años en la que reunía una secuela de "Orgullo y prejuicio" con una de sus historias de misterio y asesinatos. Aquí no está su policía poeta Adam Dalgliesh, pero están los Darcy y, en concreto, Elizabeth, que es un poco la persona a través de la que vemos desarrollarse el drama. El libro es una mezcla muy curiosa entre el estilo de Jane Austen y el gusto de PD James por contar, más que quién es el asesino, las circunstancias en las que esa muerte se ha producido, y cómo reaccionan a ella todos los involucrados. En este caso, el escándalo lo ponen, cómo no, Lydia, la hermana pequeña y totalmente egoísta y alocada de Lizzy, y Wickham, su marido, con el que se casa después de haberse fugado con él. La investigación de esa muerte en la que Wickham está implicado sirve para mostrarnos cómo son ahora Elizabeth y Darcy, cómo es su matrimonio y, sobre todo, cómo ella se ha adaptado a ser la señora de una casa con gran tradición como Pemberley siendo, socialmente, inferior a su marido. Matthew Rhys y Anna Maxwell Martin están realmente muy bien como centro alrededor del que gira la miniserie, de tres capítulos, y la durección de Daniel Percival (que hasta ahora había hecho títulos más políticos y de thriller) es muy efectiva.

Como decíamos, una de las tradiciones navideñas inglesas desde la época victoriana es contar historias fantasmas alrededor del fuego. La ghost story fue un género muy popular que luego fue derivando hacia lo gótico y lo excesivo, y que en el siglo XIX tuvo en el Reino Unido varios exponentes fundamentales como Joseph Sheridan Le Fanu, Charlotte Riddell o M.R. James, un erudito de lo medieval que se movió toda su vida en los círculos universitarios de Cambridge y en Eton, y que sólo escribió una treintena de cuentos de fantasmas. Su finalidad era, en un principio, sólo leerlos en Nochebuena en reuniones con los amigos, pero terminaron publicados en diferentes volúmenes (en España, la editorial Valdemar los tiene todos recogidos en uno solo, si yo no recuerdo mal). Lo que distinguía a los fantasmas de James de todos los demás era su escenario, alejado de los castillos en ruinas y situado en la vida cotidiana, aunque casi todos sus protagonistas eran o historiadores o particulares que se encontraban con libros antiguos. Y, además, esos fantasmas eran corpóreos; con él no había apariciones ectoplásmicas en una torre en medio de una noche de tormenta, sino figuras achaparradas y horrendas que podían agarrarte de la mano en tu habitación de Londres. Una de esas historias, "The tractate Middoth" ("El tratado Middoth"), ha sido adaptada por Mark Gatiss para BBC2, y aunque apenas supera la media hora de duración, encapsula bastante bien lo que hacía destacar a los cuentos de M.R. James. Hay por enmedio, un viejo libro, un anciano muy retorcido y un joven bibliotecario que se ve envuelto en todo el asunto por casualidad, y aunque no da sustos a granel, sí resulta interesante.

Música de la semana: "Treme" termina esta noche en HBO, así que vamos a dedicarle la sección de esta semana a una de las canciones que sonó en el penúltimo capítulo, "Concrete (Fish out of water)", de The Revivalists.
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