03 diciembre 2013

En el amor y en la guerra

ALERTA SPOILERS: Vayamos directamente al grano. No sigáis leyendo si no sabéis por qué Eli escupe su bebida al final del último capítulo de 2013 de "The good wife".

En esta recta final de 2013, sólo ha habido una serie que se ha ganado entre la crítica estadounidense casi los mismos encendidos elogios que "Breaking Bad", y ésa ha sido "The good wife". Los diez primeros episodios de la quinta temporada han mostrado a la serie en su momento más álgido (o uno de ellos, pues el tramo intermedio de la segunda temporada fue también para enmarcar), y lo han hecho llegando al capítulo 100 con un cambio de escenario bastante radical; Alicia ya no trabaja para Lockhart/Gardner, sino que tiene su propio bufete, pero en el camino se ha enzarzado en una guerra con Will, su antiguo jefe, amigo de la universidad y, lo que es más importante, amante. Esa última faceta y los sentimientos que todavía colean de su relación, como un remanente de supernova, son los que alimentan buena parte de las ansias de venganza de Will, al que hemos visto lanzándose a la yugular desde el mismo momento en el que Florrick, Agos & Associates se convierte en realidad.

Will quiere destruir a Alicia porque la quiere, porque en el amor y en la guerra no es tanto que todo vale como que todo cuenta, todo tiene importancia. El lado personal se confunde otra vez con el profesional y, como queda claro en "The decision tree", las cosas que pensabas que hacías por un sentimiento de traición profesional, en realidad las estás haciendo porque te han roto el corazón en mil pedacitos. La relación entre esos dos es tan complicada, que esa rivalidad entre las dos firmas de abogados no puede ser sencilla ni estar delimitada en blancos y negros. Todo el mundo tiene razón, y todo el mundo está equivocado (y, al mismo tiempo, todo el mundo está ciego a sus defectos, a lo que hace que la otra parte los vea como los malos de la historia). Mientras Will sigue empeñado en que Alicia los traicionó, Diane ha empezado a darse cuenta de que la señora Florrick y Cary hicieron más o menos lo mismo que ella y Will cuando fundaron su propio bufete, pero es que Diane sigue siendo muchas veces la única adulta pragmática en Lockhart/Gardner.

¿Quién es en realidad ese tal Damian Boyle que Will contrata para reforzar la plantilla, a pesar de que Diane y Kalinda le piden que no lo haga? Ahora que se ve obligado a afrontar la verdadera razón por la que se siente así ante la marcha de Alicia y Cary, ¿recapacitará? ¿O continuará con su guerra? Boyle, por cierto, ha generado cierta división entre el respetable, pero está claro que no estamos viendo más que el principio de lo que puede dar de sí esa trama que, de nuevo, le da algo que hacer a Kalinda, aparte de ligarse a rubias agentes de la ley. ¿Significa que habrá enfrentamiento con Lemond Bishop? ¿Unirá de algún modo a las dos firmas, o hundirá una de ellas? Y luego, claro está, tenemos ese genial chiste final sobre el bebé de Marilyn Garbanza y el pasado de mujeriego compulsivo de Peter Florrick. ¿Hasta dónde lo llevarán? "The good wife" ha refinado todavía más su estilo fluido y elegante, y lo ha hecho mientras la tensión y las apuestas entre sus personajes se han intensificado. Los siguientes diez episodios se esperan con todavía más interés.
Publicar un comentario