04 enero 2007

De Saint Olaf al cuarto número 10


Sé que Localia repuso la serie hace algunos años, pero hacía bastantes más que no veía "Las chicas de oro". Hasta este fin de semana, cuando vi un par de capítulos, con una calidad de imagen terrible, con que la mula me había provisto hacía bastantes meses, y que se habían quedado durmiendo el sueño de los justos. No eran de los míticos (faltaba aquella famosa frase de Sophia: "Imaginad. Sicilia, 1940"), pero confieso que me reí como si fuera la primera vez que los veía.

¿Cómo una serie sobre cuatro mujeres que pasan ampliamente de los 50 (y de los 60), con una estética tan ochentera que a veces duele, puede todavía mantenerse decentemente? Porque los chistes y las bromas venían, en su mayoría, por el diálogo, y a estas cuatro actrices se les daba muy bien algo muy importante en la comedia (aparte del ritmo), como es el silencio. El silencio se hacía para dejar "hueco" a las risas (enlatadas, creo), pero las miradas asesinas de Sophia a Rose no tenían precio. Además, claro, de aquellas historias completamente surrealistas sobre Saint Olaf, los ligues increíbles pasados por el tamiz de Tennessee Williams de Blanche y los cachondeos sobre el peluquín de Stan, el ex-marido de Dorothy. Para los nostálgicos, aquí tenéis unos enlaces sobre los hombres negros, la "Gran Guerra de los Arenques", y un montaje greatest-hits emitido en "La imagen de tu vida".


Por otro lado, ya he conseguido ver la miniserie "The lost room", y lo cierto es que han resultado más de cuatro horas de televisión sumamente entretenida. Habrá quien vea venir el final, y quien se frustre porque se dan pocas respuestas a todo lo que pasa, pero no creo que os arrepintáis. Hay que suspender un poco la credibilidad, claro, pero todo el asunto de los Objetos de Poder y sus coleccionistas está bastante logrado. Peter Krause resulta un héroe bastante convincente, y los créditos están bastante bien (sí, es una versión japonesa, pero no he encontrado otra).
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