11 enero 2007

¿Importación o remake?

El diario The Guardian se hacía hoy una pregunta clásica, a cuento del estreno en el Reino Unido de "Ugly Betty". ¿Qué es mejor, importar la exitosa serie original, o emitir una versión patria? Responder a esto es casi como intentar demostrar que el huevo fue antes que la gallina (¿o era al revés?) y, por supuesto, todo depende de las circunstancias.
Los remakes no son nada nuevo. Ya se sabe que es tradición de Hollywood coger una película extranjera de éxito que allí sólo se haya exhibido en las costas, y subtitulada, y rehacerla al gusto yanqui, o más bien, al de los jefazos de los estudios, y estrenarla en todo el país. La misma Ingrid Bergman debutó en EE.UU. con un remake de la película sueca que la había hecho conocida, "Intermezzo", allá por 1939, y su primer Oscar, en 1945, se lo llevó por "Luz que agoniza", versión de la película inglesa "Luz de gas".
En la tele, tampoco es raro ver versiones adaptadas al gusto del país emisor de series de éxito en otros lugares, o incluso en ese mismo país algún tiempo atrás (mejor no acordarse de "Juntas pero no revueltas", la versión española de "Las chicas de oro").Quizás el mejor ejemplo actual en España sea "Los simuladores", adaptación de una serie argentina que tuvo un éxito descomunal allí durante la época más dura del corralito. Lo de "Yo soy Bea" vamos a dejarlo aparte, porque está claro que, aunque aquí ya viéramos "Betty, la fea", parece que no nos cansamos de la clásica historia del patito feo.
Es el cuento de siempre. Si algo es un éxito, y no puedes comprarlo, cópialo.
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