10 enero 2007

¿Tú, y cuántos más como tú?

Los dos terremotos que asolan la televisión estadounidense en cuanto empieza el año, y que hacen que todas las cadenas teman lo indecible a Fox, ya están aquí. Uno es "American Idol", que empieza en unos días, y el otro es la sexta temporada de "24". Después de una quinta entrega que arrasó en audiencia, en los Emmys y que copa todas las candidaturas de los premios que se conceden en estos meses, la expectación que se ha ido creando en Internet es muy alta, con avances de la trama, tráilers y filtración de los primeros episodios incluidos. El telón se levantará en dos entregas dobles, domingo y lunes, convirtiendo el principio de la temporada en cuatro horas de intriga y tensión. Y no pongamos en duda que, al menos en EE.UU., va a ser un bombazo.
Hay que reconocer que "24" es una de las series con mayor influencia posterior de la televisión reciente. Su manera de desarrollar los acontecimientos, siempre a toda velocidad y en varios sitios a la vez, y el arco argumental para toda la temporada han tenido un gran impacto en producciones como "Prison Break", o en la recientemente fallecida "Day Break", incluso en "Perdidos". Lanzó la moda actual de las series muy serializadas con un buen número de sorpresas, además de absorber como una esponja el estado en el que quedó EE.UU. tras los atentados del 11 de septiembre. Y, por supuesto, está Jack Bauer, el tipo más duro, el más incorruptible, capaz de todo por conseguir lo que quiere, incluso aunque bordee lo legal, ética y moralmente admisible.
Yo me quedé en la primera temporada, he de confesarlo (siguiendo la ronda de confesiones sobre esta serie), y entre lo insoportable que me parecía Kim Bauer y la táctica de despiste que ha seguido Antena 3 con las demás entregas, abandoné la serie. Esos primeros capítulos, los diez primeros, o así, eran verdaderamente apasionantes, hasta el punto de que no te importaba que la gente de una agencia secreta como la UAT contestara al teléfono diciendo "UAT", o que fuera un poco demasiado evidente que la mujer de David Palmer era mala, mala como el demonio. Aunque el ritmo bajara en el tramo final, el último episodio fue un genuino shocker de los de quedarte con la boca abierta. No sé por qué no he continuado viendo a Jack. Quizá porque sus andanzas no terminan de engancharme del todo.

P.D.: Hablando de la influencia de "24", últimamente, en "CSI: Miami" le han cogido el gusto a presentar varias acciones a la vez en una pantalla dividida en varios sectores. Y ayer, en un capítulo repetido de la primera temporada de "House", vi a Sarah Clarke, la actriz que interpretaba a Nina Myers, haciendo de ejecutiva fanática del control. Qué bien lo escondiste, Nina, y vaya sorpresa nos diste al final del primer día con Jack.
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