14 enero 2007

El aleteo de una mariposa

Siguiendo el resumen de la teoría del caos, que dice que el aleteo de una mariposa en Tokio puede crear una tormenta en Los Ángeles, los mexicanos Alejandro González Iñárritu y Guillermo Arriaga, director y guionista, cuentan en "Babel" historias interconectadas por un hecho en principio trivial que desencadena toda una sucesión de dolor, caos e incomunicación. Esa sucesión, además, aunque transcurre en lugares tan lejanos como la frontera méxico-estadounidense, Marruecos y Japón, muestra que, por todo el mundo, el dolor no es tan diferente y que en todas partes son los pobres los que siempre se llevan la peor parte.
La típica narración fragmentada marca de la casa se nota menos que en "21 gramos", donde, además, los saltos temporales eran más acusados, pero aquí hay un cierto elemento de denuncia que no estaba en la otra (que, por cierto, a mí me pareció más devastadora emocionalmente que "Babel"). Es compleja, arriesgada, una opción menos fácil que la ganadora del Oscar del año pasado, "Crash", que empieza a tener sobre ella cierto aire de sobrevaloración. Y, cosa curiosa, no se habla mucho en toda la película. Está construida más con imágenes, silencios, lo que queda mucho más evidente en la historia de la alienación y la soledad de la adolescente sordomuda japonesa, interpretada muy bien por Rinko Kikuchi, por cierto.
Y es que los actores son un activo muy importante de "Babel", desde los japoneses, hasta los estupendos niños marroquíes, una magistral Adriana Barraza y un contenido y muy logrado Brad Pitt, con una Cate Blanchett que aprovecha los pocos minutos que pasa en pantalla sin desangrarse. Sin embargo, de toda la película, una de las imágenes que deja más huella es la filmación de la boda en México, con esa banda sonora poco obvia, pero muy acorde con el tono de la película, que es una desgarrada versión del bolero "Tú me acostumbraste" a cargo de Chavela Vargas.
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