26 enero 2007

Mamá, quiero ser artista

El festival de Sundance se ha visto en medio de la gran polémica que va persiguiendo a una película ambientada en el Sur de EE.UU. , durante los 60, y protagonizada por una niña que sólo encuentra un respiro en su vida, marcada por la pobreza y los abusos, en la música de Elvis Presley. La cinta se titula "Hounddog", segundo largometraje de la directora estadounidense Deborah Kampmeier, y su protagonista es Dakota Fanning, genuina niña prodigio a la que hemos visto en taquillazos como "La guerra de los mundos" y en películas independientes como "Nueve vidas", y cuyo personaje sufre una violación que, al parecer, ocurre fuera de campo, pero de la que oímos algo. La tormenta se ha desatado por tener a una actriz de 13 años interpretando una violación (que, insisto, no se muestra), y, entre los que afirman que es explotación infantil, se esgrime el argumento de que no habría pasado nada si fuera una joven de 19 años interpretando a una chica de 15.
Dado que "Hounddog" no ha llegado a España (de hecho, en EE.UU. aún no tiene distribuidor) y que no hemos podido verla, no podemos juzgar si de verdad hay razón para la polémica o no, pero lo que llama la atención es la maniobra, si podemos llamarla así, en su carrera que lleva a cabo Fanning con este papel, un papel que parecería el que eligen las antiguas niñas prodigio cuando ya no son tan niñas (vale que Christina Ricci no se hizo famosa por papeles edulcorados, pero algo así hizo al protagonizar "Lo opuesto al sexo"con 18 años), y no cuando todavía están en la edad de imitar a Macaulay Culkin y seguir con las películas tipo "Solo en casa". Parece que Dakota está decidida a seguir el ejemplo de la propia Ricci, de Natalie Portman o de otro niño prodigio con una carrera decente, como Elijah Wood, y convertirse en el futuro en algo más parecido a su madre en "Hounddog", Robin Wright-Penn, y más alejado del modelo de las gemelas Olsen, que cada vez dan más grima.
No es fácil la transición de niño mono a actor serio y bien considerado, y no sólo por los inevitables cambios físicos. La niña prodigio por antonomasia, Shirley Temple, no pudo superar su imagen de niña pizpireta con sus famosos tirabuzones, aunque lo intentó apareciendo en películas míticas como "Fort Apache". Al final, terminó dedicándose a la política, llegando a ser embajadora de EE.UU. en Ghana y la antigua Checoslovaquia. Y, además, siempre está el riesgo de aprovechar tu fama para la fiesta sin fin, como Lindsay Lohan (que, no lo olvidemos, tiene 20 años).
De todos modos, otra niña prodigio que se vio en una situación parecida a la que vive ahora Dakota Fanning es Jodie Foster. Debutó en la tele con 7 años, en el show de Doris Day, y su primera película en el cine, con 10 años, sería una producción de Disney, "Napoleón y Samantha", en la que también aparecía Michael Douglas. Sin embargo, enseguida empezó a apartarse del "fantasma de Shirley Temple" apareciendo en "Alicia ya no vive aquí" y, más importante, en "Taxi Driver". Tenía 14 años e interpretaba a una prostituta. Cierto es que las escenas más explícitas no las interpretó ella sino su hermana Connie, que le sirvió de doble, pero no pudo librarse de la polémica.
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