10 marzo 2008

Lejos del mundanal ruido

Un grupo reducido de personajes atrapados en un pequeño espacio en medio de un ambiente hostil da mucho juego, y el cine de terror y ciencia ficción sabe mucho de eso. Las tormentas de nieve en la Antártida de "El enigma de otro mundo" y su remake, "La cosa"; el espacio exterior y la nave claustrofóbica de "Alien", incluso el siniestro hotel en medio de la montaña de "El resplandor"... Todos son lugares aislados en los que quedarse atrapado nunca es sinónimo de nada bueno, incluso si no te acecha ningún ente extraterrestre ni nadie de tu grupo se vuelve loco.

Hace poco, vi un capítulo de la segunda temporada de "Doctor Who" que tocaba, precisamente, ese tema, sólo que el escenario era un pelín más extremo, porque el Doctor y Rose llegan a una base científica en un planeta situado en la órbita de un agujero negro, por lo que teóricamente sería un planeta imposible. Por supuesto, estaban los científicos de la base que van cayendo uno a uno, como mandan los cánones en este tipo de historias, y la introducción de todo el episodio, además de mostrar su evidente herencia con "La cosa", recordaba también a dos capítulos de "Expediente X" que apostaron por la misma situación. El primero, "Hielo", bebía más directamente de la película de John Carpenter, con Mulder y Scully encerrados en una estación científica en medio del Ártico. El segundo, "Firewalker", cambiaba el escenario al interior de un volcán, pero no había mucha más diferencia (a mí me gusta más "Hielo", en el que la claustrofobia y la paranoia están más logradas, aunque en el segundo salga Bradley Whitford).

En la última película de Danny Boyle, "Sunshine", la sensación de aislamiento estaba también muy lograda, hasta el punto que podías creerte perfectamente que la cercanía del Sol trastorne a los astronautas. De hecho, el derrumbe psicológico de los personajes era más interesante que la opción del acechador a lo "Depredador" (otra de este estilo, pero en la selva), pero es más difícil de sostener a lo largo de toda la película. La amenaza extraterrestre debe ser un clásico en estos casos, igual que la del psicópata, porque convierte la situación en una carrera por la supervivencia. Si cualquier puede ser el asesino, ya tenemos servida la paranoia y la desconfianza, y lo peor d todos saldrá a relucir.
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