18 marzo 2008

Romanos en procesión

Las películas de romanos están tan indisolublemente unidas a la Semana Santa televisiva como la Madrugá de Sevilla. Son de romanos pero ambientadas en los últimos días de la Pasión de Cristo, por lo general, y aquí también entran las películas de egipcios, y no siempre relacionadas con la historia de Moisés. Ahí tenemos "Tierra de faraones", de Howard Hawks, que cuenta la construcción de la Gran Pirámide de Keops, o "Sinuhé, el egipcio". Independentemente de su calidad artística, y algunas son muy buenas, lo que une a todas estas películas es una ambientación bastante kitsch y totalmente megalómana (las de Cecil B. DeMille, como "Los diez mandamientos", se llevan la palma en este aspecto), además de tener en su reparto algunos actores que no se sabe muy bien qué hacen allí, como el cara cartón por excelencia Victor Mature, que incluso llegó a ser Sansón (y que tuvo alguna buena aparición fuera del género, en "Pasión de los fuertes", por ejemplo).

La lista de clásicos de Semana Santa es interminable. Está "Ben-Hur", que también puede programarse perfectamente en Navidad, porque empieza con la visita de los Reyes Magos a Belén, si no recuerdo mal; están "Quo Vadis" y "Espartaco" (también en su versión televisiva con Goran "doctor Kovac" Visnjic), y cosas tan sonrojantes como "La túnica sagrada" o "El cáliz de plata", debut oficial en la gran pantalla de Paul Newman con una faldita hipercorta. Está, por supuesto, el clásico por antonomasia, "Rey de reyes", y en versión un poco más subversiva, "La última tentación de Cristo". La cinta que Mel Gibson rodó, en latín y arameo, sobre el tema, "La Pasión de Cristo", va camino de ser una ineludible semanasantera, y creo que este año la veremos en Antena 3.

El maratón de la segunda temporada de "Roma" que va a programar Cuatro se encuadra en esta ola de revival de un tipo de cine que conoció su mejor época en los 50 y los 60, con el auge del Cinemascope y el Technicolor, y luego fue decayendo hasta caer en el olvido. Es una pena que, ya que estamos con las crucifixiones, nadie se atreva a programar "La vida de Brian", pero incluso en todos estos peplums hay momentos para la diversión, a veces un poco malvada. Podemos jugar a contar cuántas veces vemos a Charlton Heston en estas películas, a cachondearnos de los modelitos de los actores, principalmente, a disfrutar del evidente doble sentido de la famosa (y censurada) escena de las ostras y los caracoles en "Espartaco" o del también evidente, y sutil, subtexto gay de casi todas las escenas entre Judah y Messala en "Ben-Hur", y muy especialmente su reencuentro tras años de separación.

A ese respecto hay una historia muy divertida, nunca confirmada por Heston, que cuenta Gore Vidal, uno de los guionistas que participó en el proyecto. Vidal afirma que, para justificar mejor el encarnizamiento con el que Messala persigue a su amigo de la infancia, le sugirió al director, William Wyler, que Messala y Ben-Hur habían sido amantes de jóvenes. Al volver a encontrarse, el romano quería retomar la relación, a lo que Judah no se mostraba interesado, y de ahí su despecho. Según Vidal, Wyler dio indicaciones a Stephen Boyd, que interpretaba a Messala, para que incorporara ese matiz en su actuación, pero sin decirle nada a Heston y siempre de forma muy sutil, pues la censura nunca habría permitido semejante "aberración". Ahora sí, dicho todo esto, la que yo quiero que vuelvan a programar es "Jasón y los argonautas", pero como es de griegos...

P.D.: No tiene nada que ver, pero mi frikismo es superior a mí. Vaya pedazo de anuncios de la cuarta temporada de "Galáctica" hay en Los Ángeles, todos con la ya famosa foto tipo "La última cena" de Entertainment Weekly (la versión original de la revista, más algunos spoilers de Ron Moore, podéis verlos aquí). La foto de abajo es de este fan.

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