01 marzo 2008

La pequeña

¿Cómo podemos distinguir lo que está bien de lo que no? ¿Quiénes somos nosotros para decidirlo? Con estas dos preguntas se resume "Adiós, pequeña, adiós", el acertado debut de Ben Affleck en la dirección, adaptando una novela de Dennis Lehane. Los logros de la cinta, que son muchos, quedaron oscurecidos por su coincidencia en el momento del estreno con los últimos coletazos del caso Maddie McCann, la niña inglesa que desapareció de su casa en el Algarve portugués, coincidencia que hizo que su estreno en el Reino Unido se aplazase sine die. Todo porque la niña que desaparece en la película también es rubia y de aspecto angelical, y los ingleses pensaron que podría herir sensiblidades.

Como todo buen cine negro, "Adiós, pequeña, adiós" destaca por su ambigüedad moral y por el retrato de las gentes del sur de Boston que la habitan. Está propulsada por un estupendo Casey Affleck, a través de cuyos ojos vamos siguiendo toda la acción, y enfrente de él tiene a Ed Harris, siempre a un paso de pasarse de rosca, y a una sensacional Amy Ryan, nominada al Oscar por su trabajo como la madre alcohólica de la niña desaparecida, y eje del dilema sobre el que asienta la película.

Es curioso que, estando dirigidas por dos directores distintos, tanto "Adiós, pequeña, adiós" como "Mystic river" sigan manteniendo el nexo de unión que les da ser adaptaciones de Dennis Lehane, mostrando un tono similar que, además, las emparenta con la serie "The Wire", sobre todo la primera. No en vano, Lehane escribió algunos guiones de su cuarta temporada y en la película de Affleck hay un par de actores que han pasado por la serie, como la propia Amy Ryan o Michael K. Williams, el gran Omar. Además, también aparece Edi Gathegi, o lo que es lo mismo, el doctor Big Love de la cuarta temporada de "House".
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