03 noviembre 2008

Una cabeza en una maleta

Las series de abogados de David E. Kelley, por muy serias que sean, siempre acaban incluyendo alguna trama totalmente delirante, lisérgica y loca. Y no loca porque, de golpe y porrazo, se conviertan en la versión para televisión de "Aterriza como puedas" o "Top secret", sino porque da la sensación de que sus guionistas se fumaron todos los porros de California mientras la escribían ("Boston Legal" no cuenta aquí, aunque sea un fotograma suyo el que ilustre esta entrada). Cuando me refiero a tramas locas, quiero decir del nivel de delirio de "Motivos personales", especialmente al final.

Kelley se lleva la palma por aquella ida de olla completa de George Vogelman, o "la monja asesina", de la tercera temporada de "El abogado". Vogelman era defendido por el bufete de Bobby Donnell después de que se le encontrara una cabeza humana en una bolsa de deporte. Su juicio fue un arco continuado de aquellos capítulos que no parecía ser nada diferente hasta que, al final, una misteriosa monja apuñala a Lindsay en el despacho. El momento en el que se descubre que era Vogelman al estilo de "Vestida para matar", es para que se te caiga la mandíbula al suelo y no la recuperes de ahí.

En el top ten de las tramas locas también tendríamos el misterio de los Applewhite en la segunda temporada de "Mujeres desesperadas", demasiado de soap opera incluso para ellas. Y el misterio alrededor de la "muerte" de Fey Sommers en la primera temporada de "Ugly Betty" es otra de esas tramas culebroneras que, sin embargo, recibe un tratamiento tan pasado de rosca y paródico, que es de lo más disfrutable. El episodio en el que "Felicity" homenajeó a "La dimensión desconocida", con todos los personajes como si fueran muñecos en un baúl, me dejó tan sumamente descolocada, que es lo único que recuerdo claramente de esa serie (eso, y el corte de pelo radical de Keri Russell de la primera a la segunda temporada. La que se montó entre los fans fue pequeña).

Estas vueltas de tuerca sin pies ni cabeza anticipan, muchas veces, no ya el salto del tiburón, sino el de la orca asesina con doble tirabuzón y mortal hacia atrás. Los fans de "Alias" creo que sufrieron unas cuantas tramas lisérgicas, y los de "Nikita" estaban acostumbrados, porque toda la serie era para no verla sobrio. Temblad en cuanto el responsable de alguna serie anticipe el "episodio de fantasía", porque pocas logran que sea una digresión curiosa y evitan que caiga en barrena. Sé que tiene muchos fans, pero "Triangle", aquel episodio de la sexta temporada de "Expediente X" en el que Mulder "viajaba" a un portaaviones ocupado por los nazis en la Segunda Guerra Mundial, era claramente una ida de olla (si bien reconozco que el diálogo final entre Mulder y Scully, y el plano secuencia de ésta por medio edificio del FBI, son unos clásicos).

"30 Rock" empezó la tercera temporada jugando con esas tramas locas con ese momento telenovela entre Liz y Jack para "sobornar" a Kathy Geiss. Es cierto que no fue el momento culminante del episodio, pero fue un gran punto.
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