01 noviembre 2008

Sólo un beso

ALERTA SPOILERS: En esta entrada se va a hablar de bastantes series, pero es mi deber avisaros de que el principal spoiler se referirá a "House". Ya lo sabéis.

Reconozcámoslo. Ya podemos estar siguiendo una serie que se centre en el tema más serio que se os ocurra (no sé, la Tercera Guerra Mundial), con unas tramas realmente trascendentales, que lo único que nos va a importar a nosotros, fans irredentos con un lado oculto muy adolescente, es si John va a enrollarse de una puñetera vez con Jane. Con que se den un beso fugaz en la quinta temporada, nos quedamos satisfechos, aunque empecemos a quejarnos de que es el salto del tiburón. Por muy sesudos que nos pongamos analizando y discutiendo sobre una serie, nuestro lado shipper está ahí, y siempre termina aflorando.

Lo que no quita para que, cuando esa tensión o dinámica peculiar entre los personajes se disipa en forma de beso, éste no sea a veces... raro (no tan raro y what the frak como el que se dan Reese y Tidwell al final del terremoto que sacude Los Ángeles en el último capítulo de "Life", eso seguro). No deja de resultar extraño ver besarse a esos dos sobre los que llevas especulando años, y esa sensación parece ser la tónica general entre quienes han visto el final de "Joy", el capítulo de "House" en el que, tras mucho esperar, House y Cuddy se besan. Es un episodio bastante emocional para Cuddy en el que, como de costumbre, House se dedica a fastidiarla, aunque ese fastidio es un poco distinto al habitual. De todos modos, en la tercera temporada tuvimos confirmación de que, efectivamente, hubo tema entre los dos en la universidad, con lo que esto puede añadir otra capa más complicada a su relación. Además, no es un beso-chantaje a lo Mata-Hari, como el que Cameron le planta a House para intentar sacarle sangre (es una historia muy larga).

Hay un largo rosario de besos que no son tales, amagos y "accidentes" imprevistos en estos shippings, diseñados sólo para tener a los fans todavía más pendientes de cualquier gesto posterior, y preguntándose si de verdad querían ver eso. El año pasado, por ejemplo, los shippers de "Bones" tuvieron lo que querían con ese beso debajo del muérdago que Brennan le da a Booth para que Caroline deje que su padre y su hermano pasen la Navidad en familia en la cárcel (ésta es una versión más larga para el DVD, que explica mejor la gran cara de Caroline). El muérdago o, en este caso, el Año Nuevo del Milenio, es también la excusa para que Mulder y Scully compartan su primer beso oficial en la séptima temporada de "Expediente X" (luego hubo más, incluido el del último episodio, precedido por un simpático "Hola, Clarice").

Lo más divertido es ver las excusas que buscan los guionistas para conseguir esos besos sin que parezca que, finalmente, la tensión sexual se va a resolver para siempre. En "Cómo conocí a vuestra madre", fue un vídeo muy ñoño de Robin Sparkles lo que hizo que surgiera el "Robingate", y en el caso de la foto de arriba, de la tercera temporada de "Doctor Who", eso no es un beso, sino una "transferencia genética", o eso dice el Doctor. Después de pasarnos una temporada entera de "Galáctica" sospechando que Lee y Kara podrían ser algo más que compañeros, el beso que se dan cuando ella vuelve de Caprica con la Flecha de Apolo resulta bastante inesperado. Aunque lo más curioso de esta serie es que el momento culmen entre Adama y Roslin, la otra pareja más seguida por los shippers, no es un beso, sino un "ya era hora".

De todos modos, últimamente pocos besos ha habido más peculiares que uno que Ned y Chuck se dan al principio de "Pushing daisies". Ya que no pueden tocarse, un poco de plástico sirve para obrar el milagro. Ellos, de todas formas, no tienen esa presión de resolver su relación con un buen revolcón porque si se tocan, adiós. Para los demás, siempre quedará esa sensación de "bésame, se me acaba el tiempo", que dicen en esta canción de The Dude.
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