21 septiembre 2009

Los Emmy horribles

Sí, debería darme vergüenza utilizar una alusión tan fácil en el titular, pero es que la parte en la que el Dr. Horrible intentó sabotear la ceremonia de los Emmy ha sido, con diferencia, el momento más destacado en todos los resúmenes y críticas de la gala, junto con el número musical inicial, obra de nuevo de Marc Shaiman y el mismo equipo que organizó las canciones en los premios Tony que también presentó Neil Patrick Harris (galligante para él por conseguir colar creo que el 95% de las cadenas estadounidenses al final de la canción). Harris volvió a triunfar como presentador (igual que Ricky Gervais) y ya se posiciona para presentarlo todo junto con Hugh Jackman (y Conan O'Brien, Whoopi Goldberg y, en el caso de ceremonias en las que haya que limar alguna que otra aspereza, Ellen DeGeneres).

Casi todos los críticos coinciden en que, a pesar de ciertos aspectos inherentes a los Emmy que no se pueden cambiar (los mismos ganadores una y otra vez, una sección muy lenta con las categorías de miniseries y programas de variedades...), la gala este año ha sido más dinámica y ha mejorado el desastre de los cinco presentadores de reality del año pasado. Además, incluso se ha permitido unos pocos ganadores que se han salido del guión. Ejemplo, una emocionadísima Kristin Chenoweth, vencedora a la mejor secundaria de comedia por "Pushing daisies" ("Gracias por reconocer una serie que ya no se emite", dijo) y una rutilante Toni Collette, que desbancó a Tina Fey del premio a la mejor actriz de comedia con su trabajo en "United States of Tara", y que yo creo que era más favorita de lo que parecía (en el piloto, que fue el capítulo que envió a los Emmy, interpreta a tres de las cuatro personalidades de Tara). También fue una sorpresa relativa la victoria de Jon Cryer (que llevaba un chaleco a lo Provenza muy feo) como secundario de comedia por "Dos hombres y medio". Al fin y al cabo, era su cuarta nominación por una serie muy querida por los Emmy (que no por los críticos), así que tenía que aprovechar la ausencia de Jeremy Piven.

El resto de ganadores en las categorías principales fue un viaje en el tiempo a 2008 y, en algunos casos, a 2007. Glenn Close ("Daños y perjuicios") y Bryan Cranston ("Breaking Bad") reeditaron sus victorias como actriz y actor principal de drama, Alec Baldwin hizo lo propio como actor de comedia por "30 Rock" (aunque afirmó que cambiaría el trofeo por verse más como Rob Lowe, que entregó la estatuilla), y tanto "Mad Men" como la serie creada por Tina Fey volvieron a ganar como mejores drama y comedia. Fey, por cierto, volvió a clavarla en su discurso de agradecimiento, agradeciendo a la NBC que los mantuviera en el aire a pesar de ser mucho más caros que un talk show (ouch, Jay Leno). Sin embargo, en los secundarios de drama sí hubo caras nuevas. Michael Emerson sucedió a Terry O'Quinn como ganador por "Perdidos", y un ganador muy merecido, y Cherry Jones resultó reconocida por su papel en "24".

En el resto de categorías tampoco hubo mucho misterio. "Grey Gardens" arrasó como mejor película para televisión, mejor actriz (Jessica Lange) y mejor secundario (Ken Howard), Brendan Gleeson fue agraciado como mejor actor por hacer de Winston Churchill en "Into the storm", "Little Dorrit" ganó como mejor miniserie (ni con la guerra de Irak David Simon tiene suerte en los Emmy) y Shoreh Agdhasloo hizo que el retato de la familia de Saddam Hussein de "House of Saddam" le granjeara un premio a la mejor secundaria. Poco más.

Bueno, si nos ceñimos a la ceremonia en sí, porque si pasamos a los trapitos (lo estábais deseando, reconocedlo), podemos destacar la pareja Michael Emerson-Carrie Preston, sobre todo porque ella está irreconocible sin el pelucón de su personaje de "True Blood"; el extraño peinado de Lisa Edelstein (aunque acertara con el vestido); el moño a lo boda de Rociíto de Padma Lakshmi, una de las presentadoras de "Top Chef"; la pareja de guapos Amaury Nolasco-Jennifer Morrison; lo bien que ha crecido Hunter Parrish, con flequillo a lo Tintín; Alyson Hannigan en plan estrella elegante (pero con melena un poco de culebrón de los 80, perdonadme); la extraña combinación de traje y pajarita de Johnny Galecki; David Boreanaz a lo James Bond; Sandra Oh, más comedida que de costumbre y, para ir terminando, las tres "vencedoras" de la alfombra roja: una clásica Rose Byrne, una espectacular Anna Torv y una Olivia Wilde que deja babeando a medio público masculino, aunque el vestido a mí no me convenza nada (¿no parece una versión más classy y sin cisne de aquello terrible que Björk llevó a una gala de los Oscars? Oh, bueno, y el matrimonio Bacon-Sedgwick, porque ellos lo valen.
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