07 septiembre 2009

Un laberinto de papeles

ALERTA SPOILERS: No sé cómo hablar coherentemente sobre la tercera temporada de "The Wire" sin destripar alguna cosa importante a los que no la hayáis visto, así que me veo obligada a avisaros.

La tercera temporada de "The Wire" presagia un cambio. Algunos de los personajes con los que empezamos nuestra andadura por los bajos fondos de Baltimore cambian de rumbo al final, bien sea forzoso, como ocurre con la sociedad Avon Barksdale-Stringer Bell, o voluntario, como con la decisión de McNulty de volver a ser un policía de a pie en el distrito Oeste. Desde el mismo eslógan de la entrega ("Las reglas cambian. El juego es el mismo"), sabemos que vamos a enfrentarnos a un punto de inflexión. No en vano, en la cuarta temporada el centro de atención se desplaza hacia los chavales y sus opciones de futuro. Lo curioso es que esos cambios se dan en una temporada cuyo tema es la burocracia, uno de los aspectos más difíciles de cambiar de la sociedad.

Con la burocracia, sus largos trámites y tiempos de espera y con las maniobras de la política municipal chocan tanto los narcotraficantes como los policías que los investigan. El fracaso de Stringer Bell en su intento de montar una empresa inmobiliaria legal deja bien claro que ese juego no es como el de la calle al que está acostumbrado, incluso aunque también es de mucha ayuda contar con asesores de confianza que te adviertan de los estafadores de cuello blanco. Justo la creciente desesperación de Stringer, acosado por sus problemas con su constructora y con los que le crea Avon en su guerra con Marlo, el pujante y sin escrúpulos chico nuevo, es una de las tramas que más claro se ve que va abocada a la tragedia. Todas las cosas y las pequeñas traiciones que Bell ha ido haciendo desde la primera temporada cristalizan, primero, en su delación de Barksdale a la policía y, después, en su muerte por encargo a manos de Omar y de Hermano Mouzone (que son dos personajes que merecen sendas series para ellos solos).

Del mismo modo que la subtrama de Hamsterdam, esa solución de urgencia para conseguir reducir las estadísticas de crímenes, va directa también a la mayor desilusión. La iniciativa del mayor Colvin es bienintencionada, pero lleva inevitablemente a recordar que el camino al infierno está pavimentado por las buenas intenciones. Es el clásico dilema de si el fin justifica los medios, y pone de manifiesto también la incapacidad de reacción y el inmovilismo de la política municipal, demasiado encerrada en sus peleas internas para ver más allá de las salas de prensa del Ayuntamiento.

Hace algunos días, un bloguero yanqui (creo que en TV Squad, pero no lo recuerdo bien) se quejaba del ritmo glacial de "Mad Men" diciendo que sí, es un brillante estudio de personajes, pero que también quería que la trama avanzara de vez en cuando. En la tercera temporada de "The Wire" se acentúa esa sensación ya que, a nivel de trama, pasan muy pocas cosas, y las que suceden se concentran, como es habitual, en los tres últimos episodios (sin olvidar ese leitmotiv de que el capítulo emocionante sea el penúltimo, y que el último sea un bajón). Sin embargo, de casi todos los personajes se nos muestra una capa más de su personalidad, desde el inesperado romance entre la fiscal Pearlman y Daniels (ascendido a mayor al final), al parecido cada vez mayor entre las desastrosas vidas privadas de Kima y McNulty, a los recelos que dan al traste con años de amistad entre Avon y Stringer a esa mirada a dos personajes nuevos que representan dos modos diferentes de intentar cambiar: Dennis y su esfuerzo por hacer algo de provecho al salir de la cárcel y Carcetti y su ambición por convertirse en un alcalde blanco en una ciudad con mayoría de población negra.

El caso es que afrontamos la cuarta temporada con la Unidad de Delitos Graves muy probablemente desmantelada tras el ascenso de Daniels, con Bell muerto, Barksdale en la cárcel y Marlo como el nuevo jefe del trapicheo en las esquinas, y con un sistema social y político que le sigue dando la espalda a la realidad de la ciudad.

Música de la semana: Es bien conocido que, a lo largo de sus cinco temporadas, "The Wire" tuvo otras tantas versiones diferentes de "Way down in the hole", de Tom Waits, en sus títulos de crédito. Sin embargo, la que sigue siendo mi preferida es la The Blind Boys of Alabama, un grupo de gospel a ritmo de blues que se encargó de la versión que sonó en la primera temporada.
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