30 octubre 2009

La Celestina de Highbury

Las adaptaciones de libros de Jane Austen suelen fallar siempre en un aspecto que a veces llama mucho la atención cuando alguien se acerca por primera vez a su mundo: su sentido del humor. Excepto en contadas ocasiones, los libros de Austen se distinguen por su ironía al observar las costumbres y los comportamientos de la época, y no es raro leer "Orgullo y prejuicio" y acabar riéndose mucho cada vez que el señor Bennett anda por ahí. La miniserie de 1995 que adaptaba ese libro mantenía ese humor, y la de "Emma" que la BBC ha emitido este último mes se distingue, precisamente, por ser tremendamente divertida. Son sólo cuatro capítulos en los que las maquinaciones de Emma para emparejar a sus conocidos animan mucho la función al principio y, de hecho, no hay más que ver su cara y su sonrisa pícara para darse cuenta de lo que le pasa por la cabeza. Los engranajes de su cerebro se "escuchan" perfectamente, y lo que es gran fuente de diversión al principio, también es la clave para que veamos el lento despertar de su conciencia y su evolución.

La jovialidad de Romola Garai es perfecta para esta Emma, más divertida y sutil que la que interpretó en su momento Gwyneth Paltrow (que no estaba mal), y que luego tiene una evolución muy convincente sobre todo porque, como ya hemos dicho antes, en todo momento sabemos lo que está pensando sin que necesite hablar (el baile y la despedida de Frank Churchill en el tercer episodio son las mejores muestras de ello, y su ceguera hacia las verdaderas intenciones del vicario Elton, muy divertida). La relación con el señor Knightley es más de detalles y de sutilezas que de un flechazo repentino porque, al fin y al cabo, los dos se conocen desde que ella era una niña. Los intercambios de frases ingeniosas y sus discusiones, incluso las regañinas de Knightley al ver que Emma no se comporta bien, siguen ese camino de viejos amigos. Y aunque Jonny Lee Miller no está mal como Knightley, hay que decir que la relación más conseguida es la de Emma con su padre (Michael Gambon), aterrado de quedarse solo y perder a sus hijas después de que su esposa muriera muy joven. Con su preocupación por él se entiende mucho mejor la decisión de Emma de no casarse nunca, además de que, así, ella es la jefa de su casa y mantiene una buena posición.

Pero mejor no digamos más. Lo suyo es darle una oportunidad. Su ritmo es fluido y elegante, aunque en el último capítulo se acumulen las revelaciones, y como es de esperar en una producción de la BBC, la ambientación está muy cuidada y todo el reparto brilla a gran altura (lo de Christina Cole como la señora Elton es simplemente sensacional). Que mantenga el sentido del humor y la chispa de Austen es un punto a su favor notable, y el centro del relato, que no es otro que el crecimiento de Emma desde una chica despreocupada a otra mucho más madura, está bien contado. Lo cierto es que Garai tiene mucha experiencia en las producciones de época, incluyendo entre otras el papel de la Briony adolescente en "Expiación", la recientemente estrenada en España "Amazing grace" y "Las últimas rubias explosivas", una interesante película para televisión, con una gran Judi Dench, sobre una banda femenina de swing en el Londres de la Segunda Guerra Mundial.

P.D.: Hablando de adaptaciones de libros de Jane Austen con humor, la que hizo ITV hace un par de años de "La abadía de Northanger" es divertidísima, manteniendo la parodia de las novelas góticas a las que su protagonista es tan aficionada (adora "Los misterios de Udolfo"). Además, por ahí podemos encontrarnos con Carey Mulligan, tan de moda ahora, con rumores de nominación al Oscar incluidos, por "An education".
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