21 octubre 2009

Too cool for school

"Bored to death" tiene un problema para mí: su protagonista. El amigo Jonathan Ames a veces quiere ser demasiado indie, demasiado bohemio de Brooklyn (que es como el no va más últimamente en Nueva York) y demasiado estupendo, y eso a mí me echa para atrás. El piloto sufría del mismo problema, pero no sé si más adelante han rebajado el tono independiente o si es que yo me he acostumbrado a él, pero los capítulos siguientes son bastante mejores que el que servía de presentación.

Tal vez la clave esté en que, mientras no lo encuentro la gracia al personaje que interpreta Jason Schwartzman, George y Ray son dos secundarios que valen por toda la serie. Ted Danson lo clava como el editor de Jonathan, deesperado por volver a vivir una juventud y un estilo de vida que, desde luego, hace años que lo dejaron atrás, y que él cree ver reflejados en Jonathan y la excitante doble vida de escritor y detective privado sin licencia que él se imagina que lleva. Su actitud "culo veo, culo quiero" cuando habla con el escritor ha dejado unnos cuantos buenos puntos (el del herpes del segundo episodio, por ejemplo). Zach Galifianiakis, por su parte, le da un aire como de niño desvalido a Ray que le va bastante bien en medio de su sensación de estar atrapado en su vida familiar. Igual por eso dibuja esos cómics de superhéroes.

Me hizo gracia leer la "teoría de las películas de Star Trek" que Alan Sepinwall aplica a la serie, diciendo que le gustan los capítulos pares, pero no los impares, y que resume esa ligera falta de consistencia inicial de la comedia. Cuando Jonathan va menos de indie a la última, de "soy un intelectual atormentado que sufre por amor" (y con una excesiva querencia por el vino blanco y los porros), y saca su lado patético, a mí me resulta más divertida. De todos modos, Ted Danson roba limpiamente todas las escenas, como ya hacía en "Daños y perjuicios", y él sólo justifica ver "Bored to death" con asiduidad. No es una serie tronchante, pero tiene algunos momentos.

P.D.: El título de la entrada, por cierto, viene de esta canción de Fountains of Wayne.
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